miércoles, 5 de febrero de 2014

Interés legítimo: ¿Qué es eso? (I)

Para regocijo de Monsieur le Directeur y sus alegres muchachos, el interés legítimo está generando una gran incertidumbre en la empresa española. Ya nos lo advirtieron en aquella desafiante nota de prensa, publicada al poco de conocerse la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, de 24 de noviembre de 2011:

“La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea proclama que el artículo 7.f) tiene efecto directo. Al mismo tiempo, el TJUE precisa el alcance normativo del precepto, señalando que no admite que las normativas nacionales, en ausencia del consentimiento del interesado, exijan para permitir el tratamiento de datos personales “necesario para la satisfacción de un interés legitimo”, además del respeto de los derechos y libertades fundamentales del interesado, que los datos se encuentren siempre en fuentes accesibles al público, “excluyendo así de forma categórica y generalizada todo tipo de tratamiento de datos que no figuren en tales fuentes”.

Ello no significa, sin embargo, que la mera invocación de un interés legítimo deba considerarse suficiente para legitimar el tratamiento de datos personales sin el consentimiento del afectado. En los fundamentos de la Sentencia, el propio Tribunal precisa la interpretación que debe darse a dicho artículo, subrayando la necesidad de realizar en cada caso concreto una ponderación entre el interés legítimo de quien va a tratar los datos y los derechos fundamentales de los ciudadanos afectados, con el fin de determinar cuál prevalece atendiendo a las circunstancias concurrentes.
 (…)
En consecuencia, de la Sentencia del TJUE no parece derivarse una alteración sustancial del marco vigente de protección de los datos personales en España ni que el fallo comporte una merma en el grado de protección de los derechos de los ciudadanos, si bien en el futuro será preciso acentuar la ponderación de las circunstancias que concurran en cada supuesto concreto para decidir sobre la legitimidad del tratamiento.”

O lo que viene a ser lo mismo, “pa’chulo, mi pirulo: no se vayan a pensar Ustedes que aquí se van a poder tratar datos sin el consentimiento del titular alegando interés legítimo, porque a ver quién es el guapo que dice qué es eso sin contar con la opinión de esta Santa Casa”.

En fin, si yo fuera su Data Protection Officer (y ya sabe que si necesitan uno pueden ponerse en contacto conmigo en el e-mail que aparece en la columna de la derecha), les recomendaría que, antes de mover un dedo,  planteen una consulta a la Agencia. Eso es lo que ya han hecho algunos Responsables de Fichero. Veamos lo que les ha respondido el Insigne Gabinete de la AEPD.

Comenzamos con el Informe Jurídico 261/2012 (16 páginas deplacer lopedé). El consultante pregunta, entre otras cosas, si puede entenderse que existe interés legítimo en el tratamiento de datos que se realiza a través de una aplicación antipiratería, que almacena datos como el nombre de usuario y correo electrónico de quienes acceden ilegalmente a un determinado producto de software.

El interés legítimo se basa, claro está, en la protección de los programas informático, garantizada por la Ley de Propiedad Intelectual. Pero ojo, como nos advierten en el Informe, “la protección de la propiedad intelectual no es omnímoda” (voy a montar un proyecto de crowdfunding para comprarles un diccionario a estos muchachos).  

La ponderación entre propiedad intelectual y protección de datos que se efectúa parte de otra Sentencia del Tribunal Justicia de las Comunidades Europeas, la de 29 de enero de 2008, “dictada en la cuestión prejudicial 275/2006 planteada por el Juzgado de lo Mercantil nº 5 de Madrid, en relación con la negativa de un prestador de servicios de comunicaciones a comunicar los datos personales de los usuarios a una entidad que actúa por cuenta de los titulares de derechos de propiedad intelectual agrupados en ella”. 

No quiero aburrirles. Lo importante es el resultado: la intimidad de las personas, la protección de sus datos personales, prevalece sobre el derecho a la propiedad intelectual de una compañía, y no puede aplicarse el art. 7.f) de la Directiva 95/46/CE. ¡Más suerte la próxima!

Por lo demás, en este informe, encontrarán un repaso a la jurisprudencia española más relevante sobre el concepto de interés legítimo. Así por ejemplo, el Insigne Gabinete cita la famosísima sentencia de la Audiencia Nacional de 15 de marzo de 2012, también conocida como “la de los caballos”. Vean aquí un ejemplo de interés legítimo:

“(…) Así, la primera resolución que trató la cuestión fue la de 15 de marzo de 2012 dictada en el recurso 390/2010; respecto de la ponderación señalaba que “Ponderación de intereses en conflicto que dependerá de las circunstancias concretas de cada caso y en la que no obstante, sí puede tomarse en consideración, a efectos de determinar la posible lesión de los derechos fundamentales del afectado, el hecho de que los datos figuren ya, o no, en fuentes accesibles al público. Más ello, simplemente, como un elemento más de ponderación”.

Y en ese caso concreto, relativo al tratamiento de datos relativos del libro genealógico de la cría de caballos de pura raza española, apreció que el interés legítimo del responsable del tratamiento debía prevalecer porque “Nos hallamos, por tanto, ante unos datos personales extraídos de un sitio virtual, de acceso público, y que se exponen en la página web titularidad de la entidad actora (según resulta de las actuaciones) con la finalidad de dar información estadística sobre el caballo de pura raza española y posibilitar un rápido acceso a dicha información, sobretodo facilitar el cruce o comparación de datos entre todos los registros.

Consideramos, por todo ello, que existen intereses legítimos de tal titular de la pagina web, e incluso intereses de terceros (de los propietarios o criadores de caballos) en acceder a dicha información publicada en Internet, intereses que se estiman prevalentes respecto del derecho a la protección de datos de los afectados por dicha información, y que por tanto excluyen la necesidad de consentimiento de los mismos”.

¡Hay que ver lo que da de sí la práctica ecuestre!

Con esto les dejo por hoy.  Mañana, más sobre el interés legítimo. No se lo pierdan. Y síganme en Twitter, que me hace ilusión: @AdEdictum . 

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