miércoles, 15 de enero de 2014

Los problemas legales de Tintin (Vol. II)

No todos los problemas legales a los que se ha enfrentado la odiada sociedad Moulinsart están relacionados con la propiedad intelectual. Hoy les hablaré de la azarosa vida editorial de "Tintin au Congo". 

Las historias de Hergé, tan bien documentadas, tan llenas de temas de actualidad, y tan imbuidas de las convicciones morales de su autor, no dejan indiferentes a nadie. Sin embargo, "Tintin au Congo" es con diferencia, y casi desde el momento de su publicación, la más polémica. 

Por recomendación del Abate Wallez, Hergé situó la segunda aventura del reportero de Le Petit Vingtième en el Congo, por entonces colonia belga. "Tintin au Congo" comenzó a publicarse por entregas el 5 de junio de 1930, y apareció en album al año siguiente. Como podrán imaginarse, los escenarios y situaciones que refleja responden a una visión de África que ha cambiado radicalmente. 

Se ha acusado a Hergé de racismo por representar negros estereotipados, infantiles,  perezosos, con rasgos que casi los convierten en una especie distinta, y lo que para muchos es peor, de antiecologista. Hay una escena especialmente "salvaje" en la que Tintin se libra del ataque de un rinoceronte taladrándole un agujero en el lomo e introduciendo un cartucho de dinamita en él. El animal queda reducido a cenizas mientras Tintin exclama: "Vaya, creo que la carga era un poco fuerte". Este episodio tuvo que redibujarse para las ediciones escandinavas, donde se ve que están más concienciados con la preservación del medio ambiente que con el racismo. 

Se trata de sólo un ejemplo de lo "políticamente incorrecta" que resulta esta aventura, que por cierto, no es la mejor de su autor: Hergé estaba todavía perfilando su estilo y definiendo al personaje de Tintin.  En 1946, por presiones de la editorial Casterman, se realizó una segunda versión coloreada del album, mucho más depurada. Se introdujeron algunos cambios en el argumento, pero éste, en esencia, seguía hiriendo sensibilidades (de hecho, más que en el momento de su publicación). Poco después, los problemas de la políticos de la descolonización del Congo hicieron caer esta aventura en desgracia, y no se reeditó hasta los años 70. 

El propio Hergé reconoció en alguna entrevista que cuando concibió el viaje al Congo de su personaje estaba lleno de prejuicios burgueses y que no conocía el país. "Tintin au Congo" ha sido excluido de muchas colecciones. En fin, aunque a los tintinófilos les apasione este album  y "Tintin au Pays des Soviets", digamos que ninguno de los dos libros se suelen regalar a los niños por Navidad. 

La peor parte llegó hace unos años, en 2011. Un contable congoleño residente en Bélgica presentó una demanda ante los tribunales de este país solicitando que se restringiera la distribución de la obra. Se amparaba en la legislación belga antirracismo, y existía un precedente. En Reino Unido, se había colocado una advertencia en la cubierta del album y se obligaba a las librerías a colocarlo en las secciones destinadas a público adulto. 

La resolución de los tribunales belgas se conoció en febrero del 2012. En un alarde de sentido común que no deja de sorprender en un país lleno de funcionarios europeos, se rechazó la demanda, ya que teniendo en cuenta el contexto en el que se publicó la obra, no podía achacarse a su autor ninguna intención vejatoria o discriminatoria hacia la raza negra. En otras palabras: no podemos juzgar de acuerdo a lo que nos parece correcto en el siglo XXI, una historia escrita y dibujada en los años 30.  

Como ven, detrás de cada album de Tintin, y casi siempre también detrás de cada libro que Ustedes ojean, hay una compleja historia jurídica de derechos de autor, gestión de la explotación de la obra, o de contenido inapropiado o ilícito. 

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