martes, 14 de enero de 2014

La odiada sociedad Moulinsart

Lo que ha pasado con los derechos de explotación de la obra de Hergé tras la muerte del artista belga es digno de figurar en uno de sus comics. De hecho, pensaba titular este post "Tintin au Pays du Copyright", pero me acordé de aquel famoso manual de estilo que decía que utilizar otro título para hacer un juego de palabras, no sólo no tiene gracia, sino que además demuestra "escasa imaginación y abundante pereza mental". ¡Ahí es nada!

Actualmente, los derechos de explotación de las aventuras de Tintin, que como pueden imaginarse generan unos beneficios cuantiosos, están en posesión de una sociedad belga llamada Moulinsart. Esta sociedad pertenece a la viuda del dibujante, la que fue su segunda mujer, Fanny Vlamynck. Hergé se casó con ella, una colorista de historietas, en 1977, tras divorciarse de Germaine Kickens. 

Hergé había conocido a su primera mujer en la época de Le XXème Siècle. Germain trabajaba como secretaria de Norbert Wallez, mentor de Hergé, y fue la compañera y amiga del dibujante desde los primeros años de su carrera. Se casaron en 1930. Como podrán suponer, Fanny Vlamynck hizo su aparición en el mundo de Tintin como "la mala". A la muerte de Hergé, se ha convertido en un personaje muy odiado por la gestión que ha hecho de los derechos sobre la obra del genio belga. 

Es el momento de contarles a Ustedes que Fanny se volvió a casar con un tipo polémico y un tanto oscuro, un inglés llamado Nick Rodwell (yo me lo imagino parecido a Rastapopoulus, la verdad). Rodwell ejerce de "cara visible" y  de administrador de la sociedad Moulinsart. Se le critica tanto por su férreo control sobre cualquier utilización del personaje Tintin como por primar el interés económico en detrimento de fines culturales o de la preservación del legado de Hergé. 

Respecto a lo primero, la sociedad Moulinsart es famosa por presentar demandas en cualquier país del mundo contra todos aquellos que hagan la más mínima referencia a la obra del dibujante belga. En España, además de haber ganado dos demandas contra medios de comunicación por utilización de la imagen de Tintin con fines comerciales, llegó a un acuerdo para evitar nuevas ediciones de un cómic que homenajeaba el mundo de Hergé, titulado "El Loto Rosa". 

"El Loto Rosa" sólo tuvo una edición. Su autor, Antonio Altarriba, y la Editorial De Ponent prefirieron no buscarse problemas judiciales. Hoy en día, en Internet, se pueden encontrar ejemplares para coleccionistas al módico precio de 599 €.

Por otro lado, parece que Moulinsart está intentando encontrar una solución jurídica que le permita mantener cierto control sobre la obra de Hergé cuando ésta pase a ser de dominio público. De momento, ha registrado las marcas "Tintin" y "Tintin y Milou". Muy relacionado con esto último, encontramos otro motivo de descontento entre los tintinófilos: el monopolio que se ejerce sobre productos de merchandising  y el precio elevado de los mismos. 

Desde luego, todas estas actuaciones son siempre legales y se llevan a cabo en defensa de derechos que legítimamente le corresponden a Moulinsart, pero han hecho enormemente impopular al matrimonio Rodwell. Los problemas jurídicos derivados de la obra de Hergé no terminan aquí. Mañana les comentaré el intento de restringir la venta de "Tintin au Congo" por su contenido políticamente incorrecto. 

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