sábado, 28 de diciembre de 2013

La Ley Sarah: Proporcionalidad en el acceso a los registros de delincuentes sexuales

En julio de 2000, tras la muerte de la niña Sarah Payne, se abrió un debate en la sociedad británica en torno a la necesidad de que los padres y tutores obtengan información sobre los delincuentes sexuales que viven en sus vecindarios.

Sarah Payne fue raptada, violada y asesinada por un pedarasta que ya había sido condenado por abusar de una menor, y que fue puesto en libertad tras cumplir una pena de cuatro años de cárcel. Los padres de Sarah siempre dijeron que su muerte podría haberse evitado si hubieran sabido que su asesino tenía antecedentes. Algunos medios de comunicación apoyaron una campaña a favor de tomar medidas al respecto (debemos recordar que poco años antes, en Estados Unidos, se había puesto en marcha la Ley Megan cuando una niña fue asesinada en circunstancia similares). Finalmente, se aprobó la denominada Ley Sarah, a la que dedicamos el post de hoy.

Desde 2003, existe en Reino Unido una base de datos denominada ViSOR (siglas de “Violent and Sex Offender Register”), en la que se incluye información sobre personas que han sido condenadas a más de 12 meses de prisión por delitos sexuales violentos. El registro es mantenido por la NPIA (National Policing Improvement Agency), un organismo que presta soporte en áreas tecnológicas a la Policía. Sólo puede ser consultado en supuestos muy concretos por la propia Policía, el National Probation Service, encargado de controlar el cumplimiento de las penas por parte de individuos que han sido condenados por un tribunal, y el HM Prision Service, institución que gestiona la mayor parte de las prisiones británicas.

La Ley Sarah permite también a particulares obtener información del ViSOR. Para ello, se ha desarrollado un procedimiento, que garantice el derecho a la privacidad de las personas que figuran en él. Uno de los principales objetivos del mismo consiste en evitar que se difundan datos de pedarastas en la prensa para evitar que se les acose o se les obligue a trasladarse a otros domicilios. Por eso, cada petición de acceso se estudia cuidadosamente. Casi todas las páginas webs de los departamentos de policía de Inglaterra y Gales incluyen una explicación sobre cómo funciona la Ley Sarah. Vean, por ejemplo, este enlace o este otro.

Antes de poner en funcionamiento el sistema, que entró en vigor en todas las comisarías de Inglaterra y Gales el 4 de abril de 2011, se desarrollo un proyecto piloto. En 2010, The Guardian comentaba los resultados obtenidos por el mismo en términos muy positivos. Según el periódico británico, durante el 2010, sólo se había facilitado acceso al registro en 21 supuestos de las 611 solicitudes efectuadas. Igualmente, indicaba que los padres preocupados por las nuevas parejas de sus exmujeres era uno de los grupos que más consultas efectuaba al amparo de esta nueva normativa. En 2012, el Gobierno Británico informó de que más de 200 niños fueron protegidos de contactos con delincuentes sexuales durante el primer año de funcionamiento del sistema con carácter general.

En Reino Unido, no se ha optado por un registro de acceso público o por notificar a todos los vecinos de una zona que acaba de mudarse a su vecindario un pedarasta. La información sólo se entrega tras un análisis de cada solicitud por parte de la policía (entendemos que se trata de personal formado y conocimientos suficientes para evaluar el riesgo de la situación). Sólo pueden solicitar acceso quienes hayan detectado algo sospechoso en la actitud de un adulto hacia un niño. La Ley Sarah no permite cotillear si ese vecino que nos parece rarito es un delincuente sexual (vea en este link algunos escenarios prácticos).

Éste es un ejemplo de cómo en un Estado Miembro de la Unión Europea, y por tanto, con una normativa garantistas en lo que a protección de datos se refierese puede facilitar información a particulares sobre personas condenadas por abusos sexuales a menores asegurando cierto grado de privacidad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Una muy buena solución la inglesa. Un artículo brillante, como siempre. Tenga usted feliz año.

Ad Edictum dijo...

Gracias por su comentario. Yo también pienso que es una buena solución. Sobre todo, permite controlar a delincuentes sexuales que tienen un alto índice de reincidencia.