lunes, 2 de diciembre de 2013

Comentario de la Sentencia "Gonzalo Miró"

Probablemente, han leído Ustedes en los periódicos que Gonzalo Miró ha logrado el amparo constitucional para que no se hable de su padre. Como no me pierdo un programa del corazón, he buscado el texto completo de la sentencia. Aquí va el resumen de los puntos más interesantes.

En el año 2005, los programas “Aquí hay tomate” y “TNT”, ambos producidos por Atlas España para la cadena Tele 5, emitieron diversos reportajes especulando sobre la identidad del padre de Gonzalo Miró. La directora de cine Pilar Miró, madre de Gonzalo, nunca hizo pública esta información. Sin embargo, algunos periodistas que colaboraron en estos programas aseguraban saberlo o sospecharlo, y aunque no quisieron decirlo abiertamente, sí se facilitaron pistas que apuntaban José Luis Balbín. De hecho, se llegó a presentar en pantalla una fotografía de éste junto a otra de Gonzalo Miró, mientras una voz en off resaltaba el parecido entre ambos.

Gonzalo Miró, con toda la razón del mundo, se molestó por estas especulaciones y presentó demanda de juicio ordinario en defensa del derecho a la intimidad personal y familiar en nombre propio y en el de su madre. Ya les adelanto que Tribunal Constitucional no se pronuncia sobre la vulneración del derecho a la intimidad de la fallecida Pilar Miró, al considerar que se trata de un derecho personalísimo que se extingue con la muerte.

En fin, como es habitual en este tipo de procedimientos, cada instancia dice una cosa distinta.

El Juzgado de Primera Instancia desestimó la demanda, considerando que “en ningún caso se vertieron insultos ni descalificaciones contra el demandante y su madre y que la especulación sobre la paternidad del hijo de doña Pilar Miró había sido un tema recurrente en los medios de comunicación”.

La Audiencia Provincial, sin embargo, dio la razón al demandante, fijó una indemnización de 300.000 euros y condenó a los demandados a leer la sentencia en los programas que emitieron los reportajes.

El Tribunal Supremo volvió a desestimar las peticiones de Gonzalo Miró. El TS destaca que “no se determina ni revela identidad específica y concreta que permita justificar la posible vulneración o intromisión ilegítima en el derecho a la intimidad personal y familiar.”

Y así, llegamos a 2013, cuando el Tribunal Constitucional se pronuncia favor de Gonzalo Miró.

El Tribunal Constitucional recuerda que, según doctrina consolidada, corresponde a cada persona acotar el ámbito personal y familiar que reserva al conocimiento ajeno, y esto, aunque se trate de personajes de relevancia pública. Este derecho debe ser ponderado frente a la libertad de expresión e información. Al efectuar este juicio de ponderación, el TC determina que debe prevalecer el derecho a la intimidad del recurrente en amparo, en base a este razonamiento:

"Concluye el Tribunal Supremo afirmando que “no se determina ni revela identidad específica y concreta que permita justificar la posible vulneración o intromisión ilegítima en el derecho a la intimidad personal y familiar”.

Pues bien, este razonamiento no puede ser aceptado, puesto que, como antes se apuntó, a nadie se le puede exigir que soporte pasivamente la revelación de datos, reales o supuestos, de su vida privada personal o familiar. El derecho a la intimidad puede verse afectado, no solamente por la afirmación concreta y veraz sobre la identidad del padre del recurrente, sino también por meras especulaciones o rumores sobre su filiación. Carece de relevancia que el dato sobre la paternidad del recurrente sea cierto o no, como carece de importancia que se revele con rotundidad a modo de noticia cierta o se especule con varios posibles nombres del padre del recurrente. Es en sí mismo, abordar el tema de la filiación especulando sobre diferentes identidades de quien puede ser el padre del demandante de amparo –cuando éste siempre mostró su voluntad de mantener ese dato fuera del conocimiento ajeno- lo que puede llegar a vulnerar el derecho a la intimidad del recurrente. Por otra parte, no deja de ser contradictorio el planteamiento de la parte demandada en el proceso a quo que niega que se haya vulnerado el derecho a la intimidad del recurrente cuando se insiste en los programas televisivos discutidos que va a revelar un “gran secreto” sobre la vida del demandante de amparo.”

Como ven, plantear una demanda en defensa del derecho a la honor, a la intimidad y a la propia imagen, es casi como echar a la lotería. Me bajo a comer tallarines al chino. Buenas noches.

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