sábado, 7 de diciembre de 2013

Clásicos de la jurisprudencia española for dummies (I)

En esta nueva etapa del blog, contaremos con una sección dedicada a la revisión de jurisprudencia relativa al derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen.

Comenzamos con un clásico: la Sentencia “Violeta Friedman contra León Degrelle”, en la que el Tribunal Constitucional realiza un controvertido análisis sobre la legitimación activa de los miembros de un grupo étnico sin personalidad jurídica para ejercer acciones en defensa del derecho al honor del colectivo.

Los que, como yo, sean aficionados a los comics de Tintin conocerán perfectamente a León Degrelle, uno de los amigos de Hegé durante los años de “Le XXème Siècle”, que a la muerte del dibujante afirmó que era él quien había servido de inspiración al famoso personaje. Degrelle, católico y anticomunista como el propio Hergé, con el tiempo radicalizó sus opiniones políticas. Fundó en los años 30 el movimiento Christus Rex que, tras la invasión de Bélgica por Alemania, se aproximó al nacionalsocialismo (Degrelle combatió en la legión Valonia, adscrita a la Waffen SS, llegando a recibir la Cruz de Hierro).

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, fue juzgado en rebeldía en su país y condenado a muerte. Sin embargo, había huido a España, donde vivió el resto de su vida.

En 1985, la revista Tiempo publicó una entrevista a Degrelle en la que éste realizó afirmaciones las siguientes afirmaciones:

«¿Los judíos? Mire usted, los alemanes no se llevaron judíos belgas, sino extranjeros. Yo no tuve nada que ver con eso. Y evidentemente, si hay tantos ahora, resulta difícil creer que hayan salido tan vivos de los hornos crematorios.»

«El problema con los judíos -matiza Degrelle- es que quieren ser siempre las víctimas, los eternos perseguidos, si no tienen enemigos, los inventan.» «Falta un líder; ojalá que viniera un día el hombre idóneo, aquél que podría salvar a Europa... Pero ya no surgen hombres como el Fürher... »

«Han sacado los huesos y hasta los dientes de Mengele... "¬Hasta dónde llega el odio! A mi juicio, el doctor Mengele era un médico normal y dudo mucho que las cámaras de gas existieran alguna vez, porque hace dos años que hay una recompensa en los EE.UU., para aquel que aporte pruebas de las cámaras de gas. Son 50 millones de dólares y todavía no ha ido nadie a recogerlos.»

Violeta Friedman, una judía que residía también en España, que había sido internada en Auschwitz, donde murió gran parte de su familia, leyó las declaraciones de Degrelle y presentó una demanda en defensa de su derecho al honor contra el propio Degrelle, el periodista que firmaba el reportaje y la revista Tiempo.

El Juzgado de Primera Instancia consideró que la Señora Friedman carecía de legitimación activa, ya que el reportaje no incluía ninguna mención directa a la demandante. La Audiencia Territorial de Madrid y el Tribunal Supremo dictaron fallos en la misma línea, de tal forma, que los tres demandados quedaron absueltos. Violeta Friedman recurrió en amparo al Tribunal Constitucional, que no sólo reconoció el interés legítimo de Violeta Friedman para ser parte en el proceso, sino que además, entró a conocer sobre el fondo del asunto (esto es, si las declaraciones de Degrelle constituían un atentado contra el derecho al honor del pueblo judío o se encontraban amparadas por la libertad de expresión).

Como se hace tarde y el post se alarga, tendrán que esperar Ustedes a mañana para leer los puntos fundamentales de la sentencia.

No hay comentarios: