martes, 23 de julio de 2013

Una historia tristérrima (I)

Herbert Ponting acompañó al Capitán Scott en su intento de llegar el primero al Polo Sur hasta que, en Febrero de 1912, abandonó la expedición que se encaminaba entonces hacia su tramo final y más duro. Ponting, un fotógrafo de mediana edad apenas conocido, esperaba hacer dinero con las más de 1.700 placas que se llevaba consigo. Las aventuras como ésta eran un negocio del que se sacaban beneficios sobre todo a través de las conferencias. El material gráfico era un complemento muy importante. Y si había alguna filmación, tanto mejor. Ponting fue el primero en llevar una cámara móvil a la Antártida. Sin embargo, al pobre le resultó muy poco rentable su trabajo y su inversión.

Nadie contaba con que Amundsen se adelantara al chapucero Capitán Scott, este tipo tan peculiar que mandó a una muerte segura a varios de sus hombres, y que,  sin embargo, se pasó sus últimas horas de vida rogando que se hicieran cargo de las viudas y los supervivientes.

En resumen, Ponting se quedó con los derechos de un material que no pudo publicar hasta varios años después. Cuando se encontraron los cadáveres de Scott y sus compañeros, y se recuperó su famoso diario, la historia de cómo habían resistido sus últimos días conmovió a la opinión pública inglesa. Se donó más dinero del que se habría hecho con las dichosas conferencias, que, por otra parte, nadie estaba dispuesto a organizar por considerarlas una deshonra para la memoria de los muertos. Pero además, pronto estallaría la I Guerra Mundial y todo lo demás dejó de tener interés.

Las tristísimas fotografías de la expedición polar no vieron la luz hasta los años 20, cuando Ponting publicó The Great White South. Lo que las familias de los fallecidos y los supervivientes dijeron al respecto, lo dejo para otro post, que ya es tarde.

Postdata: El 17 de junio de 1910, el ABC amanecía con esta portada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El ABC pone en portada cualquier cosa con tal de no hablar de Bárcenas ...