lunes, 22 de julio de 2013

Julio, aún

El 28 de agosto de 1963, Martin Luther King Jr. pronunció su discurso más famoso desde las escalinatas del Monumento a Lincoln, aquél discurso en el que decía (y cito de memoria): "I have a dream, that my four little children will one day live in a nation where they will not be judged by the color of their skin but by the content of their character. I have a dream today".

Quedaban cinco años para que al Doctor King le disparasen los dos tiros que acabaron con su vida en un motel de Memphis, cinco años de intenso trabajo y lucha constante en defensa de los derechos civiles. Pero ese momento de 1963, y esas palabras, habían marcado ya un punto de no retorno en la sociedad americana, que no podía seguir ignorando que su sistema jurídico de libertades, su Constitución, se tambalearía si se mantenían por más tiempo leyes discriminatorias y segregacionistas para la población negra.

Muchos consideran que las acciones promovidas por Martin Luther King no constituyen actos de desobediencia civil. Se amparaban en última instancia en la Constitución americana y en los derechos reconocidos en ella a todos los ciudadanos. Lo ilegal no era entonces que un negro se sentase a comer en un restaurante para blancos, sino que la ley que permitía que existiera un restaurante sólo para blancos. Pero eso otra historia. Volvamos al discurso.

Ese discurso del que yo reproducía las líneas más famosas que habrán leído Ustedes miles de veces, haciendo uso del derecho de cita, no puede ser reproducido libremente en su totalidad hasta el 2038, en que se cumplen 70 de la muerte del Doctor King. Sí, lo han adivinado. Este discurso está protegido por Derechos de Autor (de acuerdo a la legislación americana, claro), ya que Martin Luther King tuvo la precaución de registrarlo. Quienes lo incluyan en documentales o recopilatorios de discursos políticos, deben solicitar la autorización de los herederos de King, y en su caso, pasar por caja. La CBS lo sabe bien, ya que fue demandada en un famoso proceso judicial resuelto en 1999.

Y ahora, discúlpenme un momento, que llaman a la puerta.

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