lunes, 29 de julio de 2013

Mini Fisking

Hace unos días, El País publicó la siguiente noticia (y cito de memoria):

Estrasburgo declara ilegal el sistema inglés de cadena perpetua

"El tribunal argumenta que “si un prisionero es encarcelado sin ninguna perspectiva de ser puesto en libertad y sin ninguna posibilidad de que su sentencia a perpetuidad sea revisada, existe el riesgo de que nunca se arrepienta de su crimen”. “Haga lo que haga en prisión, por muy excepcionales que sean sus avances hacia la rehabilitación, su castigo es inamovible y no se puede revisar”, razonan los jueces. El problema de fondo, argumentan, es que un sistema como el que existe en Inglaterra y Gales se aleja del objetivo que se supone que tienen las políticas penales modernas: rehabilitar al criminal.

La sentencia es consecuencia de la demanda interpuesta por tres de los 49 asesinos que han sido condenados a perpetuidad. Se trata de Jeremy Bamber, condenado por el asesinato de cinco miembros de su familia en Essex en 1985 aunque siempre ha mantenido su inocencia; Douglas Vinter, que se declaró culpable del asesinato de su mujer en 2008; y Peter Moore, que mató “por placer” a cuatro homosexuales en Gales en 1995."

A mí, personalmente, el arrepentimiento del delincuente no me interesa. Eso no debería ser objeto del Derecho, sino de la Moral o la Religión. Por otro lado, estoy segura de que el tipo que mató a cuatro homosexuales en Gales estará, a estas alturas, totalmente rehabilitado y listo para reintegrarse en la sociedad. Debemos enteneder que fue un pecadillo de juventud y ya no encuentra placer en esas cosas. De la misma forma, haber liquidado a tu propia mujer no obsta para que puedas seguir siendo un miembro útil de tu comunidad. Es muchas culturas se consideraría un plus.

En fin, hay que leer entre líneas: Lo que los redactores de El País quieren decirnos es que si Gallardón promueve una reforma del Código Penal que imponga la cadena perpetua, esto sería ilegal, y el Ministro podría acabar juzgado en Nüremberg. A veces, en este periódico confunden Estrasburgo con Nüremberg...No sé por qué.

Creo que un título más adecuado para esta noticia sería "El Gobierno aprobará una ley contraria a la Convención Europea de Derechos Humanos". O mejor aún, "Rajoy, nazi".

martes, 23 de julio de 2013

Una historia tristérrima (I)

Herbert Ponting acompañó al Capitán Scott en su intento de llegar el primero al Polo Sur hasta que, en Febrero de 1912, abandonó la expedición que se encaminaba entonces hacia su tramo final y más duro. Ponting, un fotógrafo de mediana edad apenas conocido, esperaba hacer dinero con las más de 1.700 placas que se llevaba consigo. Las aventuras como ésta eran un negocio del que se sacaban beneficios sobre todo a través de las conferencias. El material gráfico era un complemento muy importante. Y si había alguna filmación, tanto mejor. Ponting fue el primero en llevar una cámara móvil a la Antártida. Sin embargo, al pobre le resultó muy poco rentable su trabajo y su inversión.

Nadie contaba con que Amundsen se adelantara al chapucero Capitán Scott, este tipo tan peculiar que mandó a una muerte segura a varios de sus hombres, y que,  sin embargo, se pasó sus últimas horas de vida rogando que se hicieran cargo de las viudas y los supervivientes.

En resumen, Ponting se quedó con los derechos de un material que no pudo publicar hasta varios años después. Cuando se encontraron los cadáveres de Scott y sus compañeros, y se recuperó su famoso diario, la historia de cómo habían resistido sus últimos días conmovió a la opinión pública inglesa. Se donó más dinero del que se habría hecho con las dichosas conferencias, que, por otra parte, nadie estaba dispuesto a organizar por considerarlas una deshonra para la memoria de los muertos. Pero además, pronto estallaría la I Guerra Mundial y todo lo demás dejó de tener interés.

Las tristísimas fotografías de la expedición polar no vieron la luz hasta los años 20, cuando Ponting publicó The Great White South. Lo que las familias de los fallecidos y los supervivientes dijeron al respecto, lo dejo para otro post, que ya es tarde.

Postdata: El 17 de junio de 1910, el ABC amanecía con esta portada.

Segunda parte

Ayer interrumpí mi post abruptamente debido a una visita inoportuna. Me siento en la obligación moral de continuarlo hoy.

Hay varios ejemplos jurisprudenciales en los que se reconocen a un político los derechos de autor sobre sus discursos. En España, no conozco ninguno, eso sí. En Francia, es famoso el caso de André Malraux. Poco antes de la muerte del escrito y político, salió a la venta un disco con discursos significativos de la historia de la Francia, que incluía uno suyo. Demandó a la discográfica, y ganó (TGI Paris, 3 avril 1973).

Por cierto, he dado con un proyecto curioso sobre esto de los discursos políticos. Miren aquí. Me ha encantado este discurso de Luis XV, que resume mi ideario político a la perfección (los discursos políticos posteriores a 1900 carecen de interés para mí):

"Es sólo en mi persona donde reside el poder soberano, cuyo carácter propio es el espíritu de consejo, de justicia y de razón; es a mí a quien deben mis cortesanos su existencia y su autoridad; la plenitud de su autoridad que ellos no ejercen más que en mi nombre reside siempre en mí y no puede volverse nunca contra mí; sólo a mí pertenece el poder legislativo sin dependencia y sin división; es por mi autoridad que los oficiales de mi Corte proceden no a la formación, sino al registro, a la publicación y a la ejecución de la ley; el orden público emana de mí, y los derechos y los intereses de la Nación, de los que se suele hacer un cuerpo separado del Monarca, están unidos necesariamente al mío y no descansan más que en mis manos." 

Postdata: Este artículo de un señor de ENATIC, me recuerda aquel libro de Evelyn Waugh, Gente remota.

lunes, 22 de julio de 2013

Julio, aún

El 28 de agosto de 1963, Martin Luther King Jr. pronunció su discurso más famoso desde las escalinatas del Monumento a Lincoln, aquél discurso en el que decía (y cito de memoria): "I have a dream, that my four little children will one day live in a nation where they will not be judged by the color of their skin but by the content of their character. I have a dream today".

Quedaban cinco años para que al Doctor King le disparasen los dos tiros que acabaron con su vida en un motel de Memphis, cinco años de intenso trabajo y lucha constante en defensa de los derechos civiles. Pero ese momento de 1963, y esas palabras, habían marcado ya un punto de no retorno en la sociedad americana, que no podía seguir ignorando que su sistema jurídico de libertades, su Constitución, se tambalearía si se mantenían por más tiempo leyes discriminatorias y segregacionistas para la población negra.

Muchos consideran que las acciones promovidas por Martin Luther King no constituyen actos de desobediencia civil. Se amparaban en última instancia en la Constitución americana y en los derechos reconocidos en ella a todos los ciudadanos. Lo ilegal no era entonces que un negro se sentase a comer en un restaurante para blancos, sino que la ley que permitía que existiera un restaurante sólo para blancos. Pero eso otra historia. Volvamos al discurso.

Ese discurso del que yo reproducía las líneas más famosas que habrán leído Ustedes miles de veces, haciendo uso del derecho de cita, no puede ser reproducido libremente en su totalidad hasta el 2038, en que se cumplen 70 de la muerte del Doctor King. Sí, lo han adivinado. Este discurso está protegido por Derechos de Autor (de acuerdo a la legislación americana, claro), ya que Martin Luther King tuvo la precaución de registrarlo. Quienes lo incluyan en documentales o recopilatorios de discursos políticos, deben solicitar la autorización de los herederos de King, y en su caso, pasar por caja. La CBS lo sabe bien, ya que fue demandada en un famoso proceso judicial resuelto en 1999.

Y ahora, discúlpenme un momento, que llaman a la puerta.

viernes, 19 de julio de 2013

Todavía en julio

De aquellos polvos, estos lodos. No les voy a comentar nada más sobre protección de datos, porque me dedico a leer cosas ligeras a la espera de que llegue agosto, y con él, mis vacaciones proletarias.

Así que paso mis días entre prensa rosa (la única prensa seria) y los diarios del Capitán Scott, que marcan el carácter y levantan la moral. Ya saben: "Esforzarse, buscar, encontrar y no ceder".

Siempre me han gustado los libros de aventuras, los relatos de expediciones: Thor Heyerdahl, Heinrich Harrer, esos libros amarillos de la Editorial Juventud. Es una cosa que tengo en común con Bárcenas, aunque preferiría parecerme a él en las cuentas en Suiza  y en su facilidad para hacer amigos en la cárcel. Confieso que, en la carrera por llegar al Polo Sur, yo habría ido con Amundsen, claramente.