jueves, 2 de mayo de 2013

II Concurso de Microrrelatos "Privacidad y Sardinas"

Tras el éxito de la primera edición, la Dirección de Ad Edictum convoca el II Concurso de Microrrelatos. Las reglas son sencillas (o ese espero):
 
- Los relatos deben tener una extensión máxima de 160 palabras, título excluido.
-  Deben incluir necesariamente los términos "privacidad" y "sardinas".
- Pueden ser enviados mediante comentario en este post o por correo electrónico a consultasblogtic@gmail.com.
 
El ganador tendrá un premio muy bonito.

12 comentarios:

Ad Edictum dijo...

Primera participación remitida por la Manoli, mi asistenta

¡Culpable!

Poco después de la una de la madrugada, Aureliano Rivas, el excéntrico millonario, se despidió con un lacónico “buenas noches” de sus seguidores de twitter. Le encontraron muerto por la mañana, con el iPad en la mano y un disparo en la frente. Tuve que reincorporarme al servicio aunque estaba de puente. “Éste tenía amigos de verdad – se justificó mi jefe-. Me ha llamado hasta el Director de la AEPD para pedirme explicaciones ¡Qué tipo! ¿Sabe que empezó su negocio vendiendo sardinas en lata de estraperlo?”. Claro que lo sabía, igual que lo supe en cuanto que vi su viuda. Rubia, jovencísima y con el inevitable profesor de tenis al lado. ¿Se puede ser más culpable? Sólo faltaban las pruebas, que aparecerían con un poco de suerte. Y si no, también. Ya me entienden. Cuando la sacaban esposada me dijo: “Fotos, no. Tengo derecho a la privacidad”. Claro que sí, guapa. Hablaremos de tus derechos camino de Soto del Real.

Ad Edictum dijo...

A continuación reproduzco el microrrelato que ha remitido D. Emilio (The Present) por e-mail:

¿Pueden las Sardinas, ejercer libremente su derecho a la Privacidad?
Este fue el singular título de mi tesis de doctorado, en los años ochenta y curiosamente utilice menos de 160 palabras para intentar solventar semejante disyuntiva.
Parafraseando al gran Ramón Gómez de la Serna (1888-1963)… «Las sardinas en lata viajan siempre en tranvías llenos.» Fin de la tesis.
Años después de mi brillante conclusión y con cierta pena por la injusticia, esta máxima ha sido utilizada por la AEPD en innumerables dictámenes, para denegar, a estos simpáticos animalillos, sus derechos, concluyendo textualmente ciertos leguleyos gastronómicos de la Agencia que….. En semejante posición y entorno (léase tomate, escabeche, vinagre, papillote, aceite, etc.), por perder, se pierde hasta la dignidad, aunque eso sí se intensifica el sabor.
Por supuesto, no he vuelto a comer Clupeidos y sigo preparando el doctorado.
The President.

Ad Edictum dijo...

El Señor Osete y amigo suyo anónimo han remitidos estos dos microrrelatos:

El video clip

Una vez, otra más, y así tantas veces que el soniquete de la canción se quedó grabado en mi mente...”...Por el mar corren las liebres, por el monte las sardinas...”. Es duro ir tarareando la puta canción todo el día, que la gente te mire raro, pero ahí estaba, y eso no era lo peor, el jodido video clip, ese tan sumamente cutre que de lo malo que era tenía atractivo, como las clásicas películas de serie b americanas, que de lo malas que son, enganchan. Si bien lo peor no era tener que verme el puto video una vez tras otra, si no el malicioso atractivo que mostraba la cantante. A cada reproducción, mi mente empezaba a divagar sobre cómo sería desnuda, indagando sobre su privacidad, usos, costumbres...Hasta que una hostieja me volvió en mi ser ”Deja de monear y recoge”, dijo la Jefa. “Telas llevao”, dijo el Nano. "Soy un pringao", dije yo.

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La cita o mala noche

Mira que está buena la condenada, pensé, mientras me lo confirmaba mi entrepierna. Delante del ordenador, observaba que ésta no sabe una mierda de privacidad en la red, mientras pasaba fotos suyas en bikini de su último verano en Gandía. Esta búsqueda, un must, susurré, no vayas a encontrarte con una sardina en escabeche en la cita y te toque salir por patas.

Llego pronto; me animo; una copa; otra; llega tarde, qué coño, hoy pillo; cae otra; al fondo del garito vislumbro un ser que me mira, se toca la oreja, coño, ese el gesto de la tipa de la red, pero no se parece, me noto ese calorcillo del borracho. Me da igual y me acerco; le gusta; es fea coño, muy fea.; Pero mi ego me guía hacía las redes del flirteo pensando “ Hoy toca” ; pero en ese momento la última copa me mata; rabo; a casa y sólo; borracho, como siempre. Mala noche.

Osete dijo...

Pues a mi me gustan el mío y el de mi amigo.

Tanta LOPD y tal me aburre.

Ad Edictum dijo...

Un lector que prefiere publicar bajo el pseudónimo "Artemi", nos remite este relato:

María Luisa era una sardina muy especial. Siempre le había gustado ir por libre, visitar páginas web de jurisprudencia francesa y denunciar tonterías. Era celosa de su intimidad, pero no soportaba que todo el mundo apelara a la privacidad por cualquier cosa.

El caso es que en cierta ocasión, nadando ociosa por su mar, tras haber discutido con un grupo de sardinas colegas, vio un buceador que estaba fotografiando peces (sardinas incluidas, por difícil que parezca). Se acercó a hablar con el buceador y le comentó que respetaba su trabajo, pero que ella estaba nadando tranquilamente y que la dejara en paz. El buceador, alegando a su interés legítimo para la toma de fotografías, le dijo que si no quería aparecer en su álbum que se fuera para otro lado. Así lo hizo María Luisa, cambió de rumbo y en poco tiempo se vio encerrada, y rodeada por miles de caballas, en una inmensa red de cerco.

Ad Edictum dijo...

Señor Osete, a mí también me aburre la lopedé...No se imagina cuánto!!! Y el resto, a qué esperan para enviar un microrrelato????

La Dirección dijo...

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el Director de la AEPD, habría de recordar la mañana lejana en la que María Luisa le llevó a comer sardinas. Fin de la cita.

Ad Edictum dijo...

Paco ha vuelto a intentarlo. Me envía este mail:

Se me había olvidado incluir la palabra "Privacidad". Adjunto mi segundo minirrelato. 90 palabras de pura poesía lopedé:

"Sardinas Muy Finas S.L. recoge sus datos con la finalidad de llevar a cabo estudios de mercado y de remitirle muestras de nuestros productos en conserva. En caso de que no desee recibir muestras de producto, por favor, indíquelo marcando esta casilla: NO DESEO RECIBIR MAS SARDINAS __

Puede ejercitar sus derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición remitiendo su solicitud, junto a copia de un documento que acredite su identidad, a manoli@adedictum.com.

Para saber más sobre cómo trata sus datos Sardinas Muy Finas S.L., consulte nuestra Política de Privacidad"

Ad Edictum dijo...

El siguiente relato lo ha remitido Doña @meryglezm

"Carnaval

Días de fiesta, risas, disfraces y muchas mascaras… porque… en Carnaval todo vale…

Y cuando todo vale, hay que tener cuidado con las consecuencias, no sólo para esos cuerpos por los que sí (y no se engañen) pasan los años, sino también con “esas otras pequeñas cosas” que se comparten en Carnaval con amigos, conocidos y quizá ni eso. Pero el carnaval también llega a su fin, y con el tradicional entierro de la sardina, se pasa página.

Ahora la sardina se llama Olvido, dicen que se ha convertido en derecho, y que tiene un primo casi como el de Zumosol, que protege la privacidad.

Así que… Carnaval, Carnaval… :D"

Ad Edictum dijo...

Un lector que prefiere permanecer en el anonimato remite el siguiente relato:

Las 9. En la cama, tumbado boca arriba, apenas podía abrir los ojos para mirar lo que tenía a su lado. “Menos mal –pensó- que esta vez es una mujer”.

Se arrastro por el pasillo, intentando recordar la noche anterior. En la nevera, sólo una lata de sardinas.

"Ya desayunaré antes de la charla, que en estos sitios suele haber buen cathering”- se dijo. La charla era la de siempre, la de Privacidad y Cookies. ¡Un año de tournée! ¡Qué éxito!

“Hoy tampoco me afeito. Otra vez tarde. El nuevo amo es más estricto que Artemi, me va a caer una buena”.

Salió a toda prisa. Sobre la mesilla de noche, la Memoria Anual de Actividades y una nota manuscrita: “Espero que te guste mi libro. Te he dejado dinero para un taxi entre las páginas 57 y 58”.

Ad Edictum dijo...

Un lector que prefiere firmar con las siglas L.C. envía el siguiente relato:

¿Estaría dispuesto a vender su privacidad a cambio de una lata de sardinas?

El 75% de los encuestados respondió que sí. Dentro de este grupo, uno de cada veinte opina que la privacidad sólo ocupa espacio en el maletero del coche. Por edades, los mayores de 40 años son más propensos a cambiar privacidad por sardinas si se les ofrecen latas 0% en materia grasa.

El 25% que no cambiarían privacidad por sardinas amenazó con denunciar a Demoscopia ante la Agencia Española de Protección de Datos. Curiosamente, todos trabajan en el sector de la Consultoría TIC.
El punto de color lo pone una pequeña minoría (aproximadamente el 0,3 %) que se declara católica, y que donaría su privacidad a Cáritas o a los niños del Domund sin recibir nada a cambio.

La totalidad de la muestra de población sobe la que se realizó este estudio manifestó su interés en recibir más información por SMS o e-mail.

Ad Edictum dijo...

Nuevo microrrelato a concurso:
En el año 3.028, el impacto de dos meteoritos gigantes con apenas cuatro días de diferencia, hizo la superficie de la Tierra inhabitable. A medida que se extendía la nube tóxica, provocada por múltiples erupciones volcánicas, se iniciaron tareas de evacuación hacia Australia. Un pequeño grupo de humanos logró sobrevivir en colonias submarinas, en las que el oxígeno necesario para su vida pronto comenzó a escasear.

Desde la revolución del 2.982, el Océano Índico permanecía bajo el control de una especie mutante, resultado de la Segunda Gran Radiación. Los mutantes, dirigidos por el líder autodenominado Sardina Suprema, iniciaron en la década de los treinta una serie de brutales ataques contra las colonias humanas, hasta la firma del Tratado del Arrecife Mayor.
Los humanos compraron la paz a un precio muy alto: su privacidad.

Ahora deben vivir en urnas transparentes que decoran los hogares y lugares de ocio de estos malignos pescados, mendigando con cabriolas y gracias unas bolitas de oxígeno.