domingo, 28 de abril de 2013

Vergüenza, vigilantismo, linchamiento

¡Caray! Tengo que dejar de escribir post pasadas las 10 de la noche. A éste, le he puesto un título digno de película de las que pasan en los cines Renoir. En fin, vamos al lío.

Para completar lo que les comentaba ayer, quiero citarles unas líneas escritas por el sociólogo alemán Amitai ETZIONI, sacadas de su libro Los límites de la privacidad:

"Además de afirmar que las Megan's Laws son excesivamente intrusivas desde un punto de vista legal, los críticos también sostienen que lo son desde un punto de vista psicológico y social. Una de las objeciones más frecuentes a las Megan's Laws es que éstas, en efecto, marcan a los agresores sexuales con un distintivo externo (Scarlet Letters), avergonzándolos. La ACLU ha protestado porque la "estignatización" pública bajo las Megan's Laws es análoga en intención y efecto a la "A" de La letra escarlata, de Hawthorne, o a la obligación de los judíos de llevar la estrella de David en la Alemania nazi para poder ser identificados fácilmente (....). El  catedrático de Derecho Evan Cherminsky también está preocupado por la vergüenza, y afirma que "la auténtica medida de lo civilizados que somos es la forma en la que decidimos castigar a la gente. No es civilizado decirle a alguien: Vas a sentarte en el cepo y te vamos a tirar piedras" (...).

Aunque la vergüenza no es el propósito que motiva las leyes, normalmente no puede evitarse cuando se produce la notificación pública de que un agresor sexual se ha mudado al vecindario (...) La vergüenza no debe confundirse con el acoso, el linchamiento o la expulsión de la ciudad. Todos éstos son actos ilegales, punibles por ley. En la medida en que las Megan's Laws causen esos comportamientos deplorables, deben tomarse medidas (...) para prevenirlos y castigar a aquellos que violen esas leyes. La vergüenza, por el contrario, es una expresión social completamente legal; de hecho, una expresión que está profundamente instaurada en la vida comunitaria. La vergüenza ocurre naturalmente cuando un individuo se tambalea borracho por la calle, desatiende a sus hijos o pierde los papeles en una reunión municipal, a no ser que existan circunstancias personales atenuantes que las comunidades tengan en cuenta.

(...) Asimismo, la vergüenza es particularmente comunitarista por el hecho de que no tiene  lugar a no ser que la comunidad apruebe los valores que están en juego (...). Es cierto que la vergüenza es una reacción negativa. Aquellos que creen que podríamos tener un mundo sólo con reacciones positivas en el que nadie criticase nunca a nadie y a nadie se le menoscabase la autoestima, ponen reparos correctamente a la vergüenza, Sin embargo, a estas alturas casi todos saben que ese mundo no puede existir, al menos no hasta que se hayan producido algunos cambios muy profundos en la naturaleza humana y social. Entretanto, si evitamos avergonzar, el comportamiento antisocial aumentará y tendrán que ser utilizados modos más severos de control social."

ETZIONI es partidario de poner límites a la privacidad, derecho individual sobretutelado, en aras de garantizar el bien común. En su opinión, vivimos en un momento histórico en el que se priman los derechos individuales frente a las necesidades del grupo.
Buenas noches.

No hay comentarios: