martes, 1 de enero de 2013

Límites a la libertad de expresión: Insultos disfrazados de escrito administrativo

Comenzamos el año hablando sobre el derecho a la libertad de expresión, tema que tenía pendiente desde hace tiempo. Como verán, es un derecho del que se abusa tanto como del derecho fundamental a la protección de datos.

La Sentencia del Tribunal Constitucional que he seleccionado (STC 241/1999, de 20 de diciembre de 1999), un poco antigua, refleja una conducta hasta cierto punto frecuente: El uso de recursos o escritos administrativos para desahogarse, para ejercer el derecho al pataleo aún sabiendo que no se va a conseguir nada con él, cuando uno se encuentra con actuaciones de las Administración Públicas que se consideran injustas.

En este caso, el que pataleaba no era un ciudadano, sino un señor que prestaba servicios como monitor de terapia ocupacional en un Hospital del INSALUD, que estaba sujeto al Estatuto de Personal no Sanitario al Servicio de las Instituciones no Sanitarias de las Seguridad Social (Orden de 5 de julio de 1971). Por ello, su escrito tuvo como consecuencia que se le impusiera una sanción disciplinaria.

Vayamos a los hechos: Nuestro monitor solicitó un permiso horario para participar en un curso de formación. Al tener constancia de que se le había denegado, dirigió un escrito a la Dirección del Hospital el escrito que les reproduzco a continuación:

"Sr. Director Gerente del Hospital X

Zaragoza, 29 de mayo de 1993.

D. X, Monitor de Terapia Ocupacional, del Hospital X (personal no sanitario), adscrito al Departamento de Rehabilitación del C.R.T.Q., con fecha de ingreso el 1/8/1971.

Con relación al permiso solicitado en el día de ayer 28 de mayo, para asistir al curso de "Derecho sanitario", en el salón de actos, EXPONE:

I. Que con una rapidez poco habitual, en el mismo día han contestado sobre la "no concesion del permiso horario" (fotocI).
II. El mencionado Curso de "Derecho sanitario", lo considera el firmante, de enorme interés para su formación, en la materia de "Gestión Sanitaria", en la que lleva mucho tiempo adquiriendo una intensa formación.

III. Como es una práctica bastante habitual en este Hospital en las relaciones laborales, se carece en todo momento, de "Hábito negociador y de dialogo", utilizando como instrumentos: "El silencio, la amenaza, la mentira y la represalia", olvidando (quién ha denegado el permiso) que se está en un estado social y de derecho, quedando atrás los tristes años de la dictadura, que muchos se empeñan en no olvidar, recordándonos con actitudes como ésta, de la no concesión de un permiso horario, para asistir al curso de "ªDerecho sanitario".

IV. Como personal no sanitario, nunca he asistido a ningún curso organizado por el propio hospital, porque no los ha hecho, al estar olvidado el colectivo al que pertenezco.

V. Aunque soy consciente que este escrito, no va hacer cambiar nada, mi obligación es ponérselo en su conocimiento, reafirmando con este hecho denegatorio, estar en la vía adecuada en las reivindicaciones y escritos planteados, no cejando en mi empeño hasta el final, máxime al recibir en la más mínima ocasión la respuesta de la "represalia".
Por todo lo expuesto,

SE SOLICITA:

Se me conteste por escrito y de manera motivada, sobre la "no concesión del permiso solicitado"para asistir al curso de "Derecho sanitario", presentando por escrito el 28/V/93, por triplicado y con carta dirigida al Sr. Gerente de este Hospital".

El Director Gerente, considerando este escrito vejatorio, abrió procedimiento disciplinario al autor por faltar al respeto a un superior jerárquico. Como podrán imaginar, la sanción disciplinaria impuesta tuvo como resultado una serie de recursos en vía administrativa y de reclamaciones en el ámbito laboral, que culminaron con la Sentencia del Tribunal Constitucional que hoy les comento, seis años después del dichoso curso que originó todo (sobre Derecho Sanitario, además, que debe de ser de lo más interesante).

Ya habrán imaginado que el trabajador argumentó que su derecho a la libertad de expresión le amparaba a realizar los comentarios incluidos en su escrito. El Tribunal Constitucional determina que ciertas expresiones, como aquellas en las que se acusa a la Dirección del Centro de "falta «de hábitonegociador y de diálogo, utilizando como instrumentos: el silencio, la amenaza, la mentira, y la represalia", resulta innecesarias para la legítima defensa de los intereses del trabajador. Se utilizan con una finalidad meramente agraviante y ofensiva, sin que el trabajador haya podido probar la veracidad de sus palabras (por ejemplo, que se le ha amenazado en algún momento).

Concluye el Tribunal Constitucional:

"Consecuentemente no puede considerarse amparada la actuación sancionable del demandante de amparo por el art. 20.1 a) C.E. No se conformó el recurrente, en suma, con expresar su descontento por el discurrir de las relaciones de trabajo en el Hospital y con reclamar, al calor de esa denuncia, la motivación del acto denegatorio en función de su posterior defensa jurisdiccional.
 
Las manifestaciones hechas, al contrario, ya en abstracto, ya en su contexto, entrañaron una extralimitación no amparada por el derecho fundamental a la libertad de expresión.
 
El INSALUD, en consecuencia, no sancionó la libertad de crítica; invocó un límite demostrativo del exceso en su ejercicio, lo que legitima la reacción disciplinaria que se produjo."

La moraleja que deben Ustedes sacar de esto es que, a la hora de insultar en un escrito administrativo, hay que ser sutil y revestir lo que se cuente de un aire de objevidad.

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