domingo, 27 de enero de 2013

El indulto

Hoy, El Mundo, amanecía con la foto del kamikaze de Valencia, que condujo cinco kilómetros en dirección contraria hasta chocar con otro vehículo, matando a su conductor, de 25 años. 
 
El Mundo no sólo publica su nombre, algo que pocos medios han hecho, aunque era fácil de averiguar buscando un poco en Internet, sino que, como les digo, también nos obsequia con fotografías suyas, tres en total. En dos de ellas, Ramón Jorge Río aparece corriendo una maratón, con cara de circunstancias. El titular que las acompaña resulta digno de El País: "La carrera del kamicaze indultado. El Kamikaze indultado sigue corriendo". La tercera fotografía es una imagen del acto del juicio, probablemente obtenida de la grabación del mismo que se realizó en el Juzgado.
 
El Señor Río no sale muy mal parado en el artículo, que no se centra, exclusivamente, en resaltar las conexiones con el PP del abogado y el despacho que le representa. Se recoge además la opinión de sus amigos y familiares que lo describen como un buen padre, buen profesional, sano, deportista,... La verdad, en las fotos no parece un atleta, sino un hombre con cuarentaytantos años no muy bien llevados y cierto sobrepeso. Según nos cuentan en el periódico, nadie de su entorno se explica lo que pasó, ya que no da el perfil de conductor suicida. Sus jefes le apoyan y han hecho cuanto está en su mano para que no vaya a la cárcel. El propio Director de General Motors (el señor Río trabaja en Opel) firma la petición de indulto.
 
Al parecer, los indultos en casos de delitos relacionados con accidentes de tráfico son relativamente frecuentes, o eso nos da a entender el periódico. Tras la polémica que se ha generado con el caso del Señor Río, hemos conocido otras historias similares. El conductor que provocó un accidente en Huétor Santillán, por tomar una curva a 123 km/hora, cuando la velocidad máxima permitida era de 40, también ha sido indultado. Las familias de los chicos que fallecieron por su culpa (chavales de 15, 17 y 21 años), anunciaban hace unos días que recurrirán al Supremo.
 
Independientemente de la valoración moral que merezca lo de indultar a diestro y siniestro, me gustaría que se fijaran en lo difícil que resulta ocultar quienes han sido los beneficiarios de estos privilegios. En primer lugar, encontrar el boletín en el que se publica el indulto no conlleva grandes problemas, aunque el BOE utilice mecanismo que impidan la indexación a los motores de Google. En segundo lugar, cualquiera puede comentar en su blog o en su perfil el asunto dando su opinión (sin sobrepasar los límites del derecho al honor). Por último, y esto me parece preocupante, los medios se ven beneficiados de la facilidad y la costumbre que tenemos todos de hacer fotografías en cualquier momento y en cualquier lugar.
 
Supongo que ver la fotografía del Señor del Río en la portada de El Mundo, y leer la crítica casi general que se ha hecho de su indulto, supondrá un consuelo para la familia de la víctima del accidente. Por otro lado, el kamikaze está sufriendo un linchamiento público a los que no se han enfrentado otros en su misma situación. Veremos si dentro de unos años el kamikaze ejerce su derecho al olvido. ¿Sería justo que Google eliminara los enlaces a las noticias que lo mencionan?

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