domingo, 4 de noviembre de 2012

Recortes

Como habrán podrido comprobar, últimamente, no escribo muchos posts (tampoco otras cosas, no se crean). Tranquilícense. Les anticipo que he decidido poner de mi parte para superar este momento Federico Moreau y actualizaré el blog más de seguido. Comenzaré con algo sencillo, unos recortes, que hoy es domingo.
 
He leído con interés el artículo de Antonio TRONCOSO en el número 59 de la revista "Datos Personales". Les destaco los siguientes párrafos:
 
"A nuestro juicio, el ciudadano que se encuentre con tratamientos de sus datos personales excesivos debe ejercer su derecho de cancelación ante el responsable del tratamiento principal, que es la Administración que mantiene publicada la información personal, no el buscador. La responsabilidad por la infracción de no cancelar la información debe atribuirse principalmente a la Administración, no al buscador. Exigir la cancelación a los buscadores no parece lo más práctico cuando existen un número amplísimo de éstos -y muchos más que pueden crearse en el futuro-. Hay que señalar que en Internet todo se replica por distintos mecanismos.
(...)
Además, muchos de los buscadores se encuentran fuera de España -consecuencia lógica de la universalidad de Internet- y hasta ahora ha sido muy difícil garantizar la aplicación de la Directiva y de la ley española y la ejecución de las resoluciones de las autoridades de protección de datos de España. Quiero que se me entienda bien: existe también una responsabilidad secundaria del buscador pero en los temas que están a debate la responsabilidad principal la tiene la fuente original que es la Administración Pública, que ha publicado reiteradamente en un diario oficial o en Internet datos excesivos –incluso especialmente protegidos- para la finalidad y que los mantiene publicados a pesar de que se haya cumplido ésta, negándose a adoptar ningún mecanismo técnico que impida la indexación; en cambio, los buscadores son básicamente herramientas técnicas, y que tienen sin duda una responsabilidad, pero que no es, en absoluto, la principal.
(...)
El problema principal de que alguien que ha orinado en la vía pública o que ha recibido una ayuda a la pobreza aparezca publicado en un diario oficial lo ocasiona –valga la redundancia- quien lo ha publicado, no el buscador, y es, por tanto, el primero de ellos el que tiene que resolver el problema. De hecho, es mucho más rentable y eficaz para el ciudadano que la autoridad de control se centre en la Administración Pública que tiene muy cerca –por no decir al lado- a que se dirija al buscador que está afincado en EEUU. Pero también es verdad que para la autoridad de control es más valioso en términos de aparición en los medios de comunicación un litigio con una corporación internacional que con una Administración Pública. Esto último supone un desgaste a nivel político muy elevado. En general en muchas ocasiones, es más cómodo para una autoridad de control atribuirle la responsabilidad a una entidad privada que dirigirse contra la Administración -Ministerios, Consejerías o Direcciones Generales-. Esto le ocurre especialmente a las Agencias autonómicas en su relación con las Administraciones Autonómicas y con las Administraciones Locales donde se dan la mayoría de las publicaciones excesivas. Los buscadores no pueden estar a resolver los problemas de lo que hacen mal las Administraciones Públicas."
 
Menos mal que alguien lo dice claramente. Acabáramos...
 
En el mismo número, conmemorando los 20 años de la aprobación de la LORTAD, publica también unas palabras D. Emilio del Peso. La foto que las acompaña es antigua, pero supongo que seguirá llevando pajarita. "Nostalgia de una buena ley", se titulan sus reflexiones. Me han resultado entrañables (o algo así).
 
Cambiando de tema, aunque no mucho, he estado viendo esta mañana la entrevista de Jaime Bayly a Jorge Ramos. Hablan, entre otras muchas cosas, de la necesidad de que los medios de comunicación muestren las imágenes de los soldados americanos muertos en Irak. Dice Ramos que de los 4.122 fallecidos, sólo se ha podido fotografiar a seis. Los periodistas se equivocan, argumenta Don Jorge. Deben enseñar la brutalidad de lo que esta ocurriendo, aunque sea duro para las familias de los muertos. Ayuda a descubrir al pueblo americano que está en guerra. 
 
Me gustaría saber su opinión, queridos lectores, sobre el tema. No es una cuestión fácil. Yo creo en la necesidad de generar documentos históricos que muestren lo que está pasando, pero de ahí a difundirlos masivamente en medios de comunicación.... No sé cómo nuestra sociedad puede compaginar este desprecio por las víctimas con la importancia que atribuye a derechos tan insignificantes, en términos humanitarios, como el derecho a la protección de datos. En mi opinión, es ante todo una decisión política, no ética. Justificarla de otra forma, sólo conduce a aporías.
 
Ha dejado de llover. Me voy al Retiro. Buenos días.

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