miércoles, 19 de septiembre de 2012

Demasiada intimidad

Llevo unas semanas en las que, al leer la prensa on-line, cada línea de HTML me recuerda el oficio más antiguo del mundo, que no es la prostitución, sino el del profesional de la privacidad.
 
Que vivimos en la “aldea global” nadie lo discute. Resulta difícil hacerlo cuando miles y millones de internautas andamos comentando a la hora del café la vida sentimental de un futbolísta y una maestras de Los Yébenes.
 
En resumen, Internet es un es un pueblo de La Mancha. Cada día nos enfrentamos a las intimidades de los demás de la forma más cruda. Hoy por ejemplo, Sánchez-Dragó y su señora han compartido con nosotros (y con las generaciones futuras) el nacimiento de su hijo. En El Mundo, podemos seguir la crónica del parto, cual reportaje de National Geographic, ilustrado con fotografías de Doña Naoko dando a luz, dando el pecho y dándose a sí misma (nótese que todo ello con gafas). ¡Si esto lo ponen en un artículo, no quiero imaginar qué tipo de fotos colgarán en su album de Facebook!
 
En defensa de Sánchez-Dragó y de su señora, debo decir que ellos son coherentes en esta forma de vivir sin cortinas, y no creo que demanden a ninguna publicación por vulnerar su derecho a la intimidad, como sí hacen otros aficionados al exhibicionismo electrónico. Se trata de una cuestión de mal gusto.

3 comentarios:

Osete dijo...

Es una zona, cuanto menos, farragosa, sobre todo cuando algunos viven de su imagen.

Todo depende de los ojos con lo que lo mires y lo celoso de tu vida seas, que en mi caso ya sabe usted que no tengo nada que ocultar (sino mire mi perfil de twitter) nota. fotos que uso pq el enano es tan guapo como su madre, si no me iban a ver a mi ustedes en foto...

Ad Edictum dijo...

A mí lo que me llama la atención no es que se publiquen fotos de la familia (algo que se viene haciendo desde siempre), sino que sean de mal gusto por excesívamente íntimas. Hay cosas que preferiría no ver, como por ejemplo, a una señora dando a luz en el salón de su casa encima de una manta.

Unknown dijo...


Estoy totalmente de acuerdo con ustedes. El límite, ese es el problema del "negocio" del Derecho a la Intimidad. la consecuencia de ello es que estos personajes estan en los tribunales cada dos por tres buscando la labor interpretativa de los jueces buscando "su privacidad" a supuestos concretos.
Alfonso