sábado, 18 de agosto de 2012

Murnau y la Propiedad Intelectual

Pocos de Ustedes sabrán que uno de los mayores expertos en la obra del director de cine alemán F. W. Murnau es un español: Luciano Berriatúa. Gracias a su trabajo, podemos disfrutar una versión de la película "Nosferatu" que se considera de las más fieles al original, y que incluye la música compuesta para el film por Hans Erdmann. "Nosferatu" (1922) estuvo a punto de perderse para siempre por un problema de derechos de autor.

En los años 20, el Drácula de Bram Stoker era ya una novela conocidísima. Distintas productoras estaban intentando llegar a acuerdos para realizar una versión cinematográfica de la obra. Prana Film, los estudios que contrataton a Murnau, se lanzaron a rodar un guión basado en la novela de Stoker, sin contar con las autorizaciones necesarias, con pequeños cambios, que hacían perfectamente reconocible la historia original. Desde luego, fue una decisión arriesgada, pero no parece que los socios de la Prana Film fueran hombres de negocios convencionales. Eran miembros de sectas ocultista, y se encargaron de que en la película aparecieran algunos símbolos y alegorías varias. Para que se hagan una idea, el logotipo de la Prana, palabra que en sáncrito "significa fluido vital o esencia misma de la vida", era una especie de "yin-yan".

En fin, la Prana Film desapareció al poco tiempo. El mismo destino deberían haber seguido "Nosferatu". Florence Stoker, viuda del autor de Drácula, demandó a la productora en los tribunales alemanes, ganó el juicio y solicitó la destrucción de todas de los negativos y copias de la película. La Prana se declaró en bancarrota al no poder hacer frente a la indemnización.

El litigio se había prolongado tres años. Esto permitió que "Nosferatu" saliera de Alemania y se exhibiera en algunos cines. Como era común en la época, se habían preparado varias versiones de la película para su distribución en distintos países. Mrs. Stoker, hasta su muerte en el año 1937, se encargó de solicitar la destrucción de cualquier copia que fuera descubierta.

Afortunadamente, no todas las copias se destruyeron. Muchas permanecieron en manos de particulares, y han sido rescatadas o descubiertas en filmotecas y archivos con el tiempo.

Los montajes de estas copias, y, por supuesto, el estado de conservación de las mismas, varian mucho. Los historiadores del cine como Berriatúa han hecho un importante trabajo de investigación para reconstruir el original de Murnau a partir el material existente. De hecho se ha reconstruido, montado y vuelto a montar varias veces, sin que exista un acuerdo sobre cuál puede considerarse la versión definitiva. Esto no ha impedido que, desde los 90, la película se encuentre accesible para el público "profano", primero en VHS, y después en DVD.

Esta historia nos permite reflexionar sobre cuestiones muy diversas: ¿Debe la legislación permitir al titular de los derechos de autor exigir la destrucción de adaptaciones no autorizadas de una obra, siendo esas adaptaciones obras igualmente protegibles por las leyes de propiedad intelectual? ¿Se deben reconocer derechos de autor a los historiados, cineastas, músicos, etc... que han participado en la reconstrucción de "Nosferatu" y que nos la venden ahora en la FNAC? ¿Pondrán en estos DVDs la advertencia inicial sobre prohibición de copia del contenido?

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