lunes, 27 de agosto de 2012

Tal y como les prometí...

Cerraba mi último post prometiéndoles una resolución en la que la Agencia Española de Protección de Datos archiva el expediente porque la conducta infractora se debía a un error humano. Pues bien, aquí la tienen. Carrefour emite una tarjeta asociada a la cuenta de un cliente sin su autorización y la Agencia archiva el procedimiento porque:
 
"En el presente caso, por tanto, la emisión de la tarjeta autorizada y no solicitada por el titular, implicaría un resultado no perseguido y por tanto, la comisión de un error. Hemos de tener en cuenta que, como pone de manifiesto la Audiencia Nacional, y en la medida en que no concurre voluntariedad en el acto, que no se ha producido un resultado especialmente lesivo en lo acontecido, y que no consta la falta de cuidado en la actuación generalizada de la empresa denunciada en sus funciones, seria contrario a la naturaleza del ámbito sancionador administrativo, sujeto a los principios de intervención mínima y proporcionalidad, imponer una sanción al respecto del acto producido, que puede resumirse en un mero error no merecedor de actuación sancionadora."
 
Buenas tardes.

miércoles, 22 de agosto de 2012

La culpa fue de Balzac

Sí, queridos lectores, la culpa fue de Balzac. Fue él quien tuvo la idea de crear la Société des Gens de Lettres (SGDL), ejemplo de casi todas las entidades de gestión de derechos de autor creadas posteriormente. No se trata de la primera asociación de artistas o escritores que se organiza para la defensa colectiva de sus derechos. En Francia, se habían constituido agrupaciones de este tipo desde 1777. Sin embargo, por las personalidades que integra y por el contexto histórico en el que se constituye, sí resultara la de mayor repercusión.

Cuando el 31 de diciembre de 1837 se celebra la primera Asamblea General de la SGDL, la novela viven su momento de máximo esplendor. Alejandro Dumas padre, primer presidente de esta asociación, es un ejemplo paradigmático de ello. Había alcanzado una fama enorme con sus folletines, no sólo en Francia, sino en todo el mundo. Como sabrán, los famosos puros Monte-Cristo llevan este nombre  como homenaje de los trabajadores de una fábrica cubana al autor de su novela favorita, que escuchaban leer mientras mientras liaban hojas de tabaco. Irónicamente, Dumas solía valerse de negros para cumplir sus compromisos con la editoriales, pero esa es otra historia.

En esta época, un novelista de éxito podía hacerse rico, y desde luego, gozaba de un prestigio enorme.

La SGDL estuvo integrada por los mejores escritores franceses: Victor Hugo, George Sand, los citados Balzac y Dumas, Maupassant y Zola, más adelante... Sólo escritores, eso sí. Aún hoy en día, la SGDL sólo admite como miembros a escritores que hayan publicado con una editorial sus trabajos (sin que sean admisibles la autoediciones).

Cuando se creó, su principal objeto era presentar un frente común de escritores para defenderse de las prácticas ilícitas de algunos periódicos que reproducían folletines en su páginas sin autorización de los autores y sin pagar por ello.

Mejor considerada en Francia que la SGAE en nuestro país, ha elaborado interesantes documentos como éste, en el que incluye recomendaciones a los escritores para negociar la divulgación de sus obras en Internet.

sábado, 18 de agosto de 2012

Murnau y la Propiedad Intelectual

Pocos de Ustedes sabrán que uno de los mayores expertos en la obra del director de cine alemán F. W. Murnau es un español: Luciano Berriatúa. Gracias a su trabajo, podemos disfrutar una versión de la película "Nosferatu" que se considera de las más fieles al original, y que incluye la música compuesta para el film por Hans Erdmann. "Nosferatu" (1922) estuvo a punto de perderse para siempre por un problema de derechos de autor.

En los años 20, el Drácula de Bram Stoker era ya una novela conocidísima. Distintas productoras estaban intentando llegar a acuerdos para realizar una versión cinematográfica de la obra. Prana Film, los estudios que contrataton a Murnau, se lanzaron a rodar un guión basado en la novela de Stoker, sin contar con las autorizaciones necesarias, con pequeños cambios, que hacían perfectamente reconocible la historia original. Desde luego, fue una decisión arriesgada, pero no parece que los socios de la Prana Film fueran hombres de negocios convencionales. Eran miembros de sectas ocultista, y se encargaron de que en la película aparecieran algunos símbolos y alegorías varias. Para que se hagan una idea, el logotipo de la Prana, palabra que en sáncrito "significa fluido vital o esencia misma de la vida", era una especie de "yin-yan".

En fin, la Prana Film desapareció al poco tiempo. El mismo destino deberían haber seguido "Nosferatu". Florence Stoker, viuda del autor de Drácula, demandó a la productora en los tribunales alemanes, ganó el juicio y solicitó la destrucción de todas de los negativos y copias de la película. La Prana se declaró en bancarrota al no poder hacer frente a la indemnización.

El litigio se había prolongado tres años. Esto permitió que "Nosferatu" saliera de Alemania y se exhibiera en algunos cines. Como era común en la época, se habían preparado varias versiones de la película para su distribución en distintos países. Mrs. Stoker, hasta su muerte en el año 1937, se encargó de solicitar la destrucción de cualquier copia que fuera descubierta.

Afortunadamente, no todas las copias se destruyeron. Muchas permanecieron en manos de particulares, y han sido rescatadas o descubiertas en filmotecas y archivos con el tiempo.

Los montajes de estas copias, y, por supuesto, el estado de conservación de las mismas, varian mucho. Los historiadores del cine como Berriatúa han hecho un importante trabajo de investigación para reconstruir el original de Murnau a partir el material existente. De hecho se ha reconstruido, montado y vuelto a montar varias veces, sin que exista un acuerdo sobre cuál puede considerarse la versión definitiva. Esto no ha impedido que, desde los 90, la película se encuentre accesible para el público "profano", primero en VHS, y después en DVD.

Esta historia nos permite reflexionar sobre cuestiones muy diversas: ¿Debe la legislación permitir al titular de los derechos de autor exigir la destrucción de adaptaciones no autorizadas de una obra, siendo esas adaptaciones obras igualmente protegibles por las leyes de propiedad intelectual? ¿Se deben reconocer derechos de autor a los historiados, cineastas, músicos, etc... que han participado en la reconstrucción de "Nosferatu" y que nos la venden ahora en la FNAC? ¿Pondrán en estos DVDs la advertencia inicial sobre prohibición de copia del contenido?