jueves, 26 de abril de 2012

¿Para qué sirven las leyes anti-SPAM (Vol. III)?

La resolución de hoy es, sencillamente, inquietante.

Una sociedad española decide ponerse en contacto con una empresa italiana del sector de las mudanzas, y para ello, le remite un correo electrónico a la dirección que figura en su página web. No sabemos el contenido del e-mail, pero presuponemos que se trataría de una proposición de colaboración o de una oferta de servicios. La empresa italiana, quizás por error, había configurado la cuenta de correo electrónico de tal forma que todos los emails recibidos en ella se re-direccionan automáticamente a otro buzón de correo, un email privado abierto en un servidor gratuito. El titular de esta cuenta gratuita recibió, por tanto, el correo de la empresa española, y con él en la mano, se dirigió al GARANTE PER LA PROTEZIONE DEI DATI PERSONALI y presentó una denuncia.

Al verificar la autoridad italiana que la empresa que envía el correo se encuentra domiciliada en nuestro país, solicita la colaboración de la Agencia Española de Protección de Datos.  

La AEPD da por probado el hecho de que el correo electrónico no iba dirigido al denunciando. Aún así considera que se trata de una comunicación comercial no solicitada y sanciona a la sociedad española con una multa de 600 €.  

Comparen esta resolución con las que hemos venido comentando estos días ¿No les parece tremendamente injusto?

Lean el texto completo de la resolución aquí.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tremendamente injusto!! Aquí si, archivo de actuaciones sin pensarlo...
Me inquieta y preocupa las tremendas divergencias que se ven en las resoluciones de la AEPD.
@meryglezm