domingo, 22 de abril de 2012

Más sobre el derecho al olvido

Hasta ahora se había hablado del derecho al olvido en el ámbito penal y en el político, no siempre con las connotaciones positivas con que ahora se lo reclama.

En derecho penal, se asocia al concepto de reinserción. Quien ha cumplido su pena y ha “pagado” su deuda con la sociedad tiene derecho a no seguir soportando las consecuencias de lo que hizo. Las penas está limitadas en el tiempo: la cadena perpetua y la condena a muerte, se consideran inhumanas. De la misma forma, recordar por siempre lo que ha sucedido resultaría un castigo añadido, que además impediría la reinserción en la sociedad del culpable.

Desde una perspectiva política, no estrictamente jurídica, el derecho al olvido surge paralelo al derecho al recuerdo o a la memoria, y éste es el resultado de un nuevo concepto de víctima, y de otro derecho más, un derecho al reconocimiento de que se ha sufrido (represión, tortura, expropiación, una situación injusta,…).

Así, se habla de derecho al recuerdo, derecho a la memoria o derecho a la verdad, nombres a cada cual más ilustrativo del bien jurídico que se pretende proteger. El derecho al olvido comparte con todos ellos una denominación atractiva, casi poética, en la que reside parte de la atención que se le está prestando en periódicos y medios de comunicación. Sin embargo, para algunas empresas puede no resultarlo cuando se pone en duda su negocio: Es el caso de Google.

Está claro que nos ha tocado vivir en la sociedad o la era de información, y los nuevos derechos que surgen o que se desgajan de otros (los derechos, como los seres vivos, nacen, crecen, se reproducen y mueren) giran en torno a este activo. Todo se ve influido por el exceso de información, o mejor dicho, por las posibilidades que facilita la tecnología para acceder a ella. El derecho al olvido aparece ligado a un nuevo concepto de lo que es lícito o no publicar, de lo que debemos o no saber de los demás, en un contexto en el que las tecnologías nos permiten conocer detalles insólitos (más que íntimos) de cualquier persona.

Como podrán imaginarse, lo que les acabo de comentar conlleva un matiz ético importante: ¿En qué circunstancias tiene una persona derecho a exigir que su pasado, incluyendo los delitos que haya podido cometer frente a terceros, no sea conocido por nadie? ¿Sería legítimo que una víctima hiciera público quién ha sido su agresor en una página de Internet? ¿Debería la ley otorgar facultades a una persona para borrar de la historia los acontecimientos en los que ha participado? ¿Cómo valorar el interés de una persona que ejercer su derecho de oposición frente a un periódico?

El derecho al olvido no me despierta ninguna simpatía, sobre todo, porque muy pocos parecen darse cuenta de los peligros que tiene reconocer a una persona la facultad de decidir, sin límites, qué se puede conocer o publicar sobre ella. 

El aparato de propaganda comunista de la Unión Soviética  desarrolló técnicas muy efectivas (ahora rudimentarias) de retoque fotográfico, con la intención de eliminar de las imágenes oficiales a personajes molestos, políticos caidos en desgracia como León Trotsky o Nikolai Yezhov. El derecho al olvido que muchos reclaman viene a ser lo mismo. Se envía el mensaje de que se puede reescribir la historia, se puede cambiar lo que ha pasado. No importa lo que Usted haya hecho, que no tendrá consecuencias en su futuro, no necesitará hacerse responsable de ello. Bórrese Usted mismo de la foto, y haga como si no hubiera estado allí.

6 comentarios:

María Loza dijo...

Totalmente de acuerdo con Ud. No se puede explicar mejor :)

Arkanoid dijo...

Hola, pues yo no estoy nada de acuerdo.

Para empezar, creo que cometes el "error" (al igual que el proyecto de Reglamento de la UE) de "globalizar" lo del derecho al olvido, una especie de "o borro o no borro". Vuelvo a lo mismo de siempre, habrá supuestos que dependerán de determinadas circunstancias, de manera que una solución global no es válidad.

Por otra parte, y al hilo de la reinserción...yo cometí un delito, pase 7 años en la cárcel, ya he cumplido mi pena y con la sociedad. ¿Cómo puedo reinsertarme si cada vez que busco un empleo aparece mi nombre en 10 páginas? La CE reconoce la reinserción (yo no la he escrito, por cierto).

Otra cuestión es por ejemplo, que D.XXX perteneció en sus años mozos a un determinado partido político, luego fue senador y 20 años después, quiso que se borrase todos estos datos. Ahí, si que no estoy de acuerdo en el borrado.

Por último, cuando nos demos cuenta de que:

a.- Estamos aplicando normativa para "papel" a un formato digital -ni existía internet-.

b.- El mundo digital nos da una nueva perspectiva: deberemos decidir qué es lo que realmente queremos. Antes, pongamos un escándalo político se difuminaba en el tiempo. Ahora, no. ¿Lo queremos cómo antes o desde esta nueva perspectiva del mundo digital?

...mejor nos irá sobre este tema.

Salu2.

Anónimo dijo...

Mi opinión es una remix entre lo expuesto en el post, y la opinión de Arkanoid....

Creo que en esto del mal llamado derecho al olvido (lo siento, pero no me gusta nada la denominación) habría que estar caso por caso y por tanto no sería posible una regulación generalizada, pues se darían situaciones como las que expone

Habra que estar pendiente del devenir de los acontecimientos con respecto a este tema

Un abrazo y buen lunes
@meryglezm

Ad Edictum dijo...

Buenas,
Yo no creo que lo de resolver caso por caso sea una solución, al menos en nuestro derecho, que se basa en la codificación, en la ley, y no en el precedente judicial. Para tener una ley, hay que generalizar y abstraer el tipo de los casos concretos. Esto da seguridad jurídica a largo plazo, ¿o es que queremos que la AEPD amplíe su corral?

Arkanoid dijo...

Pues su lírica jurídica de la "ley generaliza" es muy bonita para los libros de la facultad (zzzzzzzzzzzzz...) pero en la práctica no da soluciones.

PD: Y no sé que tiene que ver la AEPD y su corral. Además, supongo que ya tendrá demasiadas gallinas con sus respectivos huevos.

Arkanoid dijo...

Pues su lírica jurídica de su ley generaliza es muy bonita para los libros de la facultad (zzzzzzzzzzzzzzzz......) pero no da soluciones prácticas.

pd: Y no sé que pinta la AEPD y su corral, q seguramente ya lo tendrá a revosar de gallinas y huevos.