viernes, 20 de abril de 2012

Google, condenado a olvidar en Fracia

En Francia, el Tribunal de Gran Instancia de París dictó una resolución, el 15 de febrero pasado, en la que condena a Google a desindexar datos a petición de un particular.

Dicha petición proviene de una antigua actriz porno, ahora secretaria, que ha visto afectada su vida privada por las películas que rodó en el pasado: Al introducir su nombre en el cajetín de búsqueda de Googe.com y Google.fr,  aparecían links a su filmografía.
En este punto, conviene recapacitar  que nadie la obligó a actuar en esas películas, ni aparecer en ellas es un acto ilegal. Realizó un trabajo, cedió sus derechos de imagen y cobró por ello. Ahora, después de mucho tiempo, ha rehecho su vida (entiendan la valoración peyorativa que del trabajo de actriz porno que lleva implícita su demanda sin decirlo claramente),  se arrepiente de su pasado (fue un error de juventud), y pretende cargar en Google la responsabilidad de hacer que el resto del mundo olvide lo que hizo. Se supone que esto es un derecho (¡Toma ya! ). 

La demandante se dirigió a Google solicitando que dejaran de vincularse a su nombre resultados de contenido pornográficos en el motor de búsqueda. Google respondió, en su línea habitual, que debía ponerse en contacto con los responsables de la web de origen, algo que intentó hacer sin éxito la demandada.
Como ven, se trata de un litigio similar a los procedimientos abiertos en nuestro país por la Agencia Española de Protección de Datos. En este caso, no es la Autoridad Francesa equivalente la que ordena la desindexación a Google, sino un tribunal civil, si bien la petición de la demandante se basa en el derecho de oposición al tratamiento de sus datos personales en los términos reconocidos en el art. 38 de la Ley de 6 de enero de 1978 conocida como Ley Informática y Libertades (la LOPD francesa como dirían los horteras).
El Tribunal considera sin dar mayores explicaciones que los resultados de la búsqueda afectan gravemente a la intimidad de Madame Diana Z. (No es un nombre que yo me invente, que conste. Así es cómo se identifica a la demandante en el texto completo de la resolución que comentamos y que ha sido puesto en línea por el portal francés Legalis). Por tanto, sin mayores explicaciones ni razonamientos más prolijos, Google debe proceder a su desindexación.

Y no sólo eso. También determina que la compañía americana debe facilitar a la demandante todos los datos de que disponga en relación a una cuenta de correo de Gmail, que figura como dirección de contacto de una de las webs que facilita el contenido pornográfico.

Texto completo de la resolución aquí.

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