lunes, 21 de noviembre de 2011

Un cuento lopedé

A veces, da la impresión de que, detrás de una resolución de la AEPD, se esconde una novela del XIX. Ocurre eso, por ejemplo, en la que acabo de leer (PS 322/2011), donde la descripción de los hechos que motivan la denuncia se queda muy lejos de transmitirnos la realidad de la relación entre los héroes de la historia, A.A.A. (denunciado) y B.B.B. (denunciante). ¡Se insinúan tantas cosas!

El señor B trabaja en un centro de enseñanza. Puede que sea el Director, o el Secretario o un profesor, pongamos que de Literatura. No sabemos qué relación tiene A con la institución. Quizás fue trabajador de la misma, o más probablemente, un alumno. Dejemos fluir la grácil prosa de los instructores de la AEPD para saber de qué se le acusa:

“En fecha 5 de julio y posteriores se han abierto cuentas en diversas páginas web utilizando la dirección de correo electrónico ...@1..., dirección de correo de un Centro de Enseñanza del cual es ***CARGO.1 D. B.B.B., sin consentimiento del denunciante. El alta en las web’s ha provocado, en algunos casos, solicitud de compra de artículos que se publicitaban en las páginas y la remisión de las facturas al domicilio del Centro de Enseñanza.”

Las webs en las que ha sido dado de alta el Señor B son de lo más reveladoras: www.elbebe.com, www.venca.es, www.oropostal.es y www.laredoute.es. No resulta difícil imaginar el papelón de este, digamos, profesor de Literatura, cuando empieza a recibir en su centro de trabajo artículos tales como ropa interior femenina y canastillos de bebé. En fin, las risas se oirían hasta en Mahora, provincia de Albacete.

La Agencia investiga. Solicita a las webs toda la información relativa a los registros, incluyendo, si disponen del dato, la IP desde la que se realizó la operación. Con las IPs identificadas, se pone en contacto con los proveedores de acceso a Internet para que obtener los datos de conexión. Y aquí entra el tercer personaje de la historia, Doña C.C.C., sin ninguna relación con los cursos a distancia (¡patapán, psss!).

France Telecom España, compañía a la que le interesa estar a bien con la AEPD, responde que “la dirección IP ***IP.1 en fecha 5 de julio de 2010 a las 17:50 y a las 18:18, en que se realizaron los registros en las web’s www.elbebe.com y www.venca.es estaba asignada al domicilio de Dña. C.C.C..

A Doña C., yo me la imagino como a esa madre, esa viejita buena que siempre sale en los tangos, y que tiene un hijo echado a perder, aunque con buen fondo.

Cuando recibe el requerimiento de la Agencia, Doña C., lectora habitual de blogs sobre nuevas tecnologías, que sabe lo despiadado que puede llegar ser Monsieur le Directeur, casi se desmaya. “Tendremos que vender la casa, el coche, y hasta el apartamento en Torrevieja que ganamos en el “UN, DOS, TRES” para pagar la multa”. B.B.B.duda en huir, pero no puede permitir que su madre se vea involucrada en este asunto y confiesa: “Sí, fui yo”.

Nos enteramos entonces de algo más. El profesor de Literatura, el Señor A, había denunciado los hechos también en la Policía, denuncia que desembocó en un juicio de faltas contra B. Éste escribe unas líneas a la Agencia, dignas del De profundis de Wilde, de lo más inspiradas, sí señor:

“a) El denunciante es conocedor de que quien suscribe ha sido quien ha enviado los correos electrónicos objeto de este procedimiento.

b) Ambos mantuvimos una conversación para expresarle mis disculpas por lo sucedido y por no haberle avisado cuanto antes, siendo estas aceptadas y dejando aclarado el malentendido que tuvimos.

c) En dicha conversación el denunciante me hizo saber de Ia inconveniencia de tener que darse de baja en dichas páginas, no existiendo más perjuicio moral que Ia decepción que le provoqué, de Ia que soy consciente y me avergüenzo.

d) No ha existido en ningún momento un perjuicio económico para el demandante.

Que precisamente por todo esto el denunciante no interpuso acusación en el citado Juicio de Faltas, ya que el incidente lo resolvimos entre los dos satisfactoriamente; manifestándome su voluntad de no continuar con el procedimiento.

Que reconozco Ia responsabilidad del tratamiento de los datos de carácter personal.

Que de todo lo expresado puede dar fe el denunciante, no pudiendo aportar declaración de su parte por no disponer de medio para contactar con él al no tener más medio de contacto que su centro de trabajo y estar en periodo estival…”

Yo, que soy muy sentimental, habría archivado el procedimiento basándome en que este asunto queda dentro del ámbito personal o doméstico. Pero Monsieur le Directeur, retorciéndose su bigote, gritó: “Es un tratamiento de datos sin consentimiento. ¡Que le corten la Cabeza!”… Y un amanuense lo tradujo para la posteridad de la siguiente forma:

“De acuerdo con la definición de tratamiento de datos personales, en el presente caso ha quedado acreditado el alta del denunciante en diversas web`s. Para dichas altas, se realizó un el tratamiento del nombre, apellido, fecha de nacimiento, teléfono y dirección del Centro de Enseñanza. Las citadas altas en las web`s, constituye un tratamiento de datos personales incluido en el ámbito de aplicación de la citada Ley Orgánica.

El vigente Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo de la LOPD, define el concepto de datos de carácter personal como cualquier información numérica, alfabética, gráfica, fotográfica, acústica o de cualquier otro tipo, concerniente a una persona física identificada o identificable.

A la vista de la documentación obrante en el procedimiento, no pueden ser tenidas en cuenta las manifestaciones del denunciado, en el sentido de que “…disponía de consentimiento oral para el tratamiento de los datos del denunciante…” y “…Que de todo lo expresado puede dar fe el denunciante, no pudiendo aportar declaración de su parte por no disponer de medio para contactar con él al no tener más medio de contacto que su centro de trabajo y estar en periodo estival…”.

A fecha de hoy, y a pesar del tiempo trascurrido desde el inicio del curso escolar, no se ha recepcionado en esta AgAgencia documento alguno que acredite que el enunciado contaba con el consentimiento del denunciante para el tratamiento realizado de sus datos personales.

Aunque el acuerdo de inicio de los procedimientos sancionadores es siempre de oficio, no obstante en las infracciones del artículo 6 de la LOPD esta Agencia ha archivado en ocasiones el procedimiento incoado tras la recepción de escritos firmados por los denunciantes en los que se reconocía expresamente que los imputados contaban con el consentimiento para el tratamiento realizado de los datos personales. Así, entre otras, las resoluciones publicadas en la web de esta Agencia correspondientes a los procedimientos PS/00533/2007 (de 15 de julio de 2008) y PS/00002/2010 (de 7 de junio de 2010).

En conclusión, el tratamiento de datos personales del denunciante por el denunciado, requiere el consentimiento del titular de los mismos. Teniendo en cuenta que en el presente expediente no obra del denunciante nada más que su escrito de denuncia, debe considerarse incumplido el principio de consentimiento regulado en el artículo 6 de la LOPD. (…)

Por otra parte, la naturaleza de los datos y la gravedad de los derechos hacen necesario utilizar el procedimiento sancionador para sancionar dicha conducta.

No obstante, debe tenerse en cuenta a los efectos de la aplicación del artículo 45.5 de la LOPD, el hecho de que no consta acreditada reincidencia en la conducta imputada al denunciad, consistente en el tratamiento sin consentimiento de los datos del denunciante; teniendo en cuenta el carácter no continuado de la infracción y la falta de vinculación de la actividad de la infractora con la realización de tratamientos de datos de carácter personal, así como que es persona física y que es posible la concurrencia de sanciones adicionales en otros ordenes por la conducta infractora. (…)”.

Resultado: B tendrá que pagar 2.000 € de multa. Doña C. sufrió una subida de azúcar cuando le notificaron la resolución, pero ha convencido a su hijo para que no recurra. Los abogados –esas sanguijuelas- le cobrarían dos veces más por llevar el recurso. ¿Bien está lo que bien acaba?

NOTA DE LA DIRECCIÓN: El texto completo de la resolución se encuentra disponible aquí. A diferencia de lo que hacen algunas asesoras del sector, el comentario que acaban de leer no lo he copiado de ningún boletín. Tampoco lo he sacado de una conferencia a la que he asistido y no cito.

3 comentarios:

gihsoft dijo...

y vuelta la burra al trigo!!! me parece innecesario la frase final, creo que todos los que seguimos este blog sabemos de su cualidades y que no necesita usted ensuciar su reputación con tales artilugios. Yo a manera personal, le recomiendo que no pierda un segundo más en este tema de la copia. Lo suyo es único y los que seguimos este blog por algo lo hacemos :)

Ad Edictum dijo...

Don Diego:

Lo reconozco ha sido un comentario patiocolegial. Pido disculpas a todos los lectores del blog.

Osete dijo...

Mire que es retorcida, cual buena mujer,yo que sé de lo que habla me parece bien que diga lo que quiera que para eso es su blog.

Por cierto, ¿le he dicho alguna vez que me gusta su sarcasmo?