viernes, 14 de octubre de 2011

Una profesora de New Jersey

Una profesora de New Jersey, Viki Knox, se ha hecho famosa por colgar en su perfil de Facebook comentarios en contra de la homosexualidad. La página no se encuentra disponible en estos momentos, probablemente porque, tras recibirse las primeras quejas, la autora decidió retirarla voluntariamente.

Al parecer, las frases que tanto revuelo han levantado describían la homosexualidad como una perversión, como un pecado que ha existido desde el inicio de la creación, y que se extiende como el cáncer. No hacía mención a ningún “pecador” concreto, ni alentaba a la violencia contra los homosexuales.

Sin embargo, esta opinión, manifestada públicamente en Facebook, se ha considerado suficiente para solicitar al centro en el que trabaja la profesora que abra una investigación al respecto. También se pide su dimisión. Cómo no.

La envidiable “Primera Enmienda” de la Constitución americana garantiza la libertad de expresión en términos amplísimos. Todas las críticas lanzadas a Ms. Knox comienzan reconociéndole tal derecho. No obstante, añaden, este tipo de comentarios, en un docente, resultan especialmente graves: Los educadores son los encargados de moldear y formar a los jóvenes. Esto incluye hacerles sentirse apoyados en su tendencia, y saber que no hay nada malo es ser LGBT (Lesbiana, Gay, Bisexual o Transexual). Manifestarse públicamente en contra de la homosexualidad podría contravenir las políticas anti-bulling de los centros educativos.

Recientemente, en Estados Unidos se ha aprobado una ley para frenar el acoso en centros educativos a raíz del suicidio de un joven estudiante de la Universidad de Rutgers. Éste, homosexual, fue grabado con la cam de un ordenador por su compañero de habitación mientras mantenía relaciones sexuales con otro hombre. Ya se pueden imaginar lo que hizo con el vídeo.

Desde luego, las redes sociales aumentan exponencialmente las posibilidades de que un pequeño cabrón, sólo o en compañía de otros, atormente a un compañero de clase. Pero no se engañen: Estas conductas no se deben a que la víctima sea homosexual, sino a que los autores, dentro y fuera de la red, son unos sociópatas (que es como hay que llamarlos ahora). La culpa no es de los padres, ni del entorno, ni de la eduación que reciben. Trasladar la responsabilidad a los profesores, y especialmente, criminalizar cualquier comentario sobre la homosexualidad olvidando a otros colectivos que son también objeto de abusos, sólo sirve para convertir Internet en la isla de “El Señor de las Moscas”.

¡Caray, estoy sembrada! Buenas noches.

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