jueves, 22 de septiembre de 2011

LOPD for Dummies: Cesiones de datos relativos a la salud

No sé por qué algunos profesionales de la privacidad se empeñan en amparar las cesiones de datos relativos a la salud en las excepciones al consentimiento del art. 11.2 de la LOPD, cuando la AEPD ha explicado claramente que esto no es de recibo.


"Debe señalarse aquí que la Agencia Española de Protección de Datos ha puesto reiteradamente de manifiesto que la aplicación del artículo 7.3 implica, por mor del principio de especialidad, la imposible aplicación a los datos referidos en el mismo de cualquiera de las causas legitimadoras de cesión inconsentida previstas en el artículo 11.2 de la Ley Orgánica, quedando limitados los supuestos habilitantes del tratamiento y cesión de estos datos a los establecidos en la norma especial o a aquéllos en los que la norma general se refiere expresamente a tales datos (como sucede en relación con los datos de salud en el artículo 11.2 f) de la Ley Orgánica 15/1999, esto es, cuando sea necesario para solucionar una urgencia o realizar los estudios epidemiológicos en los términos establecidos en la legislación sobre sanidad estatal o autonómica).

En este sentido, la norma especial viene constituida por la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la Autonomía del Paciente y de Derechos y Obligaciones en materia de Información y Documentación Clínica, cuyo artículo 16 limita los supuestos de cesión de datos de la historia clínica a terceros ajenos a la asistencia sanitaria a dos supuestos y en los siguientes términos:

“3. El acceso a la historia clínica con fines judiciales, epidemiológicos, de salud pública, de investigación o de docencia, se rige por lo dispuesto en la Ley Orgánica 15/1999, de Protección de Datos de Carácter Personal, y en la Ley 14/1986, General de Sanidad, y demás normas de aplicación en cada caso. El acceso a la historia clínica con estos fines obliga a reservar los datos de identificación personal del paciente, separados de los de carácter clínico-asistencial, de manera que como regla general quede asegurado el anonimato, salvo que el propio paciente haya dado su consentimiento para no separarlos. Se exceptúan los supuestos de investigación de la autoridad judicial en los que se considere imprescindible la unificación de los datos identificativos con los clínicoasistenciales, en los cuales se estará a lo que dispongan los jueces y tribunales en el proceso correspondiente. El acceso a los datos y documentos de la historia clínica queda limitado estrictamente a los fines específicos de cada caso”.

“5. El personal sanitario debidamente acreditado que ejerza funciones de inspección, evaluación, acreditación y planificación, tiene acceso a las historias clínicas en el cumplimiento de sus funciones de comprobación de la calidad de la asistencia, el respeto de los derechos del paciente o cualquier otra obligación del centro en relación con los pacientes y usuarios o la propia Administración sanitaria”.

Poco más se puede añadir. No obstante, si siguen sin creérselo, consulten el Informe Jurídico 130/2008, sobre tratamiento de datos en supuestos de interrupción voluntaria del embarazo.

Como ven, no basta con saber leer para interpretar una norma jurídica. ¡Ay, más de uno debería dedicarse a escribir editoriales en “Soy Pilarista ”!

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