viernes, 18 de marzo de 2011

El rafita del Spam y otros cuentos para no dormir (I)

Hoy he leído algunas resoluciones de la Agencia que me han puesto los pelos de punta.

La primera que les comentaré se refiere a un caso ciertamente singular en el negociado de la Agencia. Se trata de un supuesto de envío de publicidad no consentida por mail en el que el Spammer resultó ser menor de edad. En fín, este Rafita de los correos no deseados registró un nombre de dominio desde el que operaba, recopiló de forma ilícita e-mails y se dedicó a “realizar acciones comerciales esporádicas”, sin duda con la finalidad de ganar euros para kalimochos.

El caso es que Monsieur le Directeur no sanciona a nadie, aún reconociendo que se ha incunplido la LOPD y la LSSICE, en base al siguiente razonamiento:

"En el presente caso no puede olvidarse que estamos ante un menor de edad que ha cometido los hechos susceptibles de sanción, habiendo quedado acreditados los supuestos que tipifican los preceptos que se han vulnerado. Pero se hace necesario distinguir responsabilidad de culpabilidad. La primera acontece cuando materialmente el sujeto realiza los actos necesarios para la consumación del ilícito, que en el presente caso es la del envío de correos electrónicos sin la observancia de lo dispuesto tanto en la LSSI como en la LOPD, sin embargo la culpabilidad consiste en la capacidad de entendimiento y la posibilidad de actuar de otro modo, así las cosas, se puede ser responsable de una infracción y a su vez no ser culpable, atendiendo al elemento volitivo del dolo o la culpa.
(...)
En el presente caso no puede dejar de valorarse que la evolución de las nuevas tecnologías y su utilización no es proporcional a la evolución del conocimiento de normas sectoriales “ratione materiae” como las que aquí se aplican ( LSSI y LOPD), por lo que en el presente caso, por mucho que el menor de edad este habituado a la utilización de las nuevas tecnologías no parece estar plenamente acreditado su conocimiento de la normativa especifica que las regula y las consecuencias de su incumplimiento, y que si bien el desconocimiento de la norma no exime de su cumplimiento, esa “extra cognitio” exigible al menor de edad, instaura un régimen de responsabilidad objetiva, que como se ha expuesto ut supra esta proscrito en nuestro ordenamiento.

Por lo que cabe concluir que si bien están acreditados los hechos que tipifican el precepto, falta el elemento volitivo de la culpabilidad para que se den los supuestos que permiten desplegar la potestad sancionadora al caso concreto, procediendo al archivo de las presentes actuaciones."

Vamos, entre Ustedes y yo, que la culpalidad no existe porque el nene no sabía que lo que hizo está prohibido. Lea la resolución completa aquí.

Ahora me voy a dormir. Ya he tenido suficiente Lopedé por hoy. Buenas noches.

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