lunes, 3 de enero de 2011

Para reflexionar

De vuelta de mis vacaciones, me ha sorprendido leer la historia del "Asesino Durmiente": un hombre de cerca de 60 años, que ha matado y violado (por ese orden) a un número indeterminado de mujeres desde finales de los 80.

Operaba en Los Ángeles, con violencia poco sofisticada y crueldad sin miramientos: Desde luego, por lo que dicen los periódicos, no se trata del elegante asesino en serie al que nos tienen acostumbradas las películas. No torturaba a las víctimas con métodos sádidos a la par que refinados, ni dejaba mensajes freudianos, ni iniciaba un combate intelectual con el jefe de policía local. Se dedicaba a buscar mujeres de raza negra, muchas de ellas prostitutas, las disparaba en el pecho, y tras violarlas, tiraba el cuerpo a la basura, como si fueran un desperdicio. No se me ocurre un ejemplo más espeluznante de cosificación del otro y falta de empatía (o quizás sí, pero ésa es otra historia).

El caso es que, en el registro de la casa del "Grim Sleeper", se han encontrado fotografías de 160 mujeres a las que se sospecha que podría haber matado o agredido (algunas aparecen con los ojos cerrados: no se sabe si durmiendo o muertas).

A la policía de Los Ángeles no se le ha ocurrido mejor idea que colgar todas las fotos en su web para tratar de identificarlas. Curiosamente, se puede leer la siguiente nota informativa en la que se habla, incluso, de la posibilidad de enviar información por SMS:

" Help LAPD put names to faces of the more than 100 images recovered in possession of the Grim Sleeper (...)
Anyone wishing to remain anonymous may call Crimestoppers at 800-222-TIPS (800-222-8477). Tipsters may contact Crimestoppers by texting the number 274637 (C-R-I-M-E-S on most keypads) with a cell phone. All text messages should begin with the letters LAPD.”

Estos días en Bruselas, me llamó la atención ver algo similar en los telediarios. Al final de éstos, pasan a veces mensajes de los que podríamos llamar "de interés público". En uno de ellos, se informaba de que se había encontrado a una mujer vagando por las calles sin identificación y en un estado de salud tan lamentable que ni siquiera recordaba su nombre. La fotografía, obviamente en el hospital, mostraba a una mujer joven aunque demacrada. Se solicitaba la colaboración ciudadana para averiguar su nombre.

Como en el caso de las fotos del "Asesino Durmiente", me planteé hasta qué punto estas investigaciones deberían llevarse más en secreto ¿Qué pasará cuando se generalice -y tal y como van la cosas pasará en breve- el uso de las redes sociales? ¿Se ayuda o se perjudica a la víctima difundiendo sus fotografías? Sin duda, un interesante tema para que el Grupo de Trabajo del art. 29 o Monsieur le Directeur emitan dictámenes.

1 comentario:

Daniel dijo...

Completamente de acuerdo.
Lo que se nos avecina es inimaginable!!