viernes, 17 de diciembre de 2010

¿Se destruyen adecuadamente los datos de carácter personal responsabilidad de las empresas que quiebran?

En alguna ocasión les he comentado el vacío legal que existe en nuestra normativa de protección de datos en lo que se refiere a empresas en liquidación que desaparecen del tráfico jurídico, sin que ninguna otra sociedad se subrogue en sus obligaciones.

En estos casos, el responsable del fichero deja de existir, se extingue. Es el equivalente a la muerte de una persona física. El responsable del fichero, en teoría, debería cancelar la inscripción de los ficheros que en su día realizó al Registro General de Protección de Datos, y destruir la documentación  de una forma segura.

¿Pero qué ocurre si no lo hace así? Les recuerdo que el art. 43 de la LOPD, establece que sólo el responsable del fichero y el encargado del tratamiento podrán resultar sancionados por los incumplimientos que se deriven de la ley:

"Artículo 43. Responsables.
1. Los responsables de los ficheros y los encargados de los tratamientos estarán sujetos al régimen sancionador establecido en la presente Ley."

Si el responsable del fichero ha desaparecido del tráfico jurídico y no existe ningún encargado del tramiento, ¿a quién se va a abrir el correspondiente procedimiento sancionador? ¿a quién se va a exigir responsabilidad?

Veamos con un ejemplo práctico como actúa la Agencia en estos casos.

La resolución que les voy a comentar (E/03158/2009) se refiere a un supuesto de aparición de datos personales abandonados en la vía pública.

Los datos, fichas de clientes de un Bingo que acaba de cerrar, fueron encontradas por una persona que denunció los hecho a los Mossos d'Escuadra. Éstos se personaron en la calle en cuestión, comprobando que tanto en el suelo como en un contenedor de obra, situado frente al local ya vacío del Bingo de Urgell, aparecía un gran número de papeles con datos de carácter personal. Los Mosos recogieron la documentación y la destruyeron, a excepción de algunas fichas que adjuntaron como prueba en el informe remitido a la Agencia. 

En el momento de la apertura del procedimiento sancionador, la empresa propietaria del Bingo, la sociedad Binresa, había solicitado el concurso voluntario de acreedores y no pudo ser localizada para que presentase alegaciones en su defensa.

El razonamiento de Monsieur le Directeur resulta un tanto confuso. Como en casos similares, se señala que el hecho de aparecer la documentación en la calle implica que Binresa ha incumplido su deber de tratar los datos con las medidas de seguridad adecuadas (como saben, es una obligación de resultado). También se indica que el responsable ha incumplido su deber de secreto.

Sin embargo, tras exponer esto, Monsieur le Directeur, que se ve que tenía ganas de cerrar un procedimiento que no iba a ningún sitio, concluye que, como la empresa ha desaparecido y no ha presentado alegaciones que aclaren los hechos, no existe la certeza y la concreción exigida para poder calificar la conducta como sancionable. Sin prueba de cargo suficiente contra Binresa, se archiva el procedimiento. ¿Qué les parece?

1 comentario:

Osete dijo...

SL+liquidación= no dinero para pagar multa.