domingo, 12 de diciembre de 2010

Historias de spammers rusos

Las noticias de spammers rusos que llegan de tiempo en tiempo a los periódicos "occidentales" tienen el exotismo y toque ácido de algunos relatos de Gogol. 

En octubre, conocíamos que era un tal Ígor Gúsev quien estaba detrás de la mayor parte de los anuncios de venta de viagra que recibimos diariamente en nuestros correos. Actualmente en paredero desconocido, huyó cuando había sido denunciando en los tribunales y se enfrentaba a cinco años de cárcel.

No sabemos cómo terminará esta historia, pero es difícil que su final sea más rocambolesco que el de su precedecesor, Vardan Kushnir. Éste fue encontrado muerto en su apartamento de Moscú en julio de 2005. Le habían destrozado la cabeza a golpes. Tenía 35 años, y compartía la casa con su madre Olga (que fue quien encontró el cadáver) y varios gatos.

No extrañó a nadie: Era un personaje conocido y odiado por los internautas rusos, que llevaban tiempo denunciado sus actividades (se llegaron a publicar datos personales suyos, como su teléfono, en la red).
Al principio, la prensa rusa comentó que el asesinato tenía que ver con los correos no deseados que enviaba Kushni promocionando su negocio, la academia de idiomas American Language Center. Los periódicos hicieron chistes de dudoso gusto: "El remitente de spam tuvo su merecido", "El spam es mortal", o "La última solución al problema del spam". 

Más tarde se supo que su muerte no estaba relacionada con el spam sino con algo más sórdido. Volvió a casa acompañado de varias chicas, una de ellas menor de edad, que le drogaron y apalearon hasta la muerte para robarle.

WIRED le dedicó un extenso artículo, de título nabokoviano "The Sleazy Life and Nasty Death of Russia’s Spam King". Gracias a él sabemos que fue un alumno modélico de origen armenio. Consiguió una beca para estudiar en un Instituto Tecnológico de Moscú y completar su formación en Los Ángeles. De allí, volvió a Rusia hablando un inglés casi perfecto y abrió su academia de idiomas. También tenía otros negocios. Había intentado convertirse en un nuevo Bill Gates, pero sus empresas de desarrollo de software no tuvieron demasiado éxito.

Si alguna vez se han preguntado qué pinta tienen los spammers, todavía hay fotos de Kushni por la web. Se le ve con aire lánguido y una rubia tremebunda, llena de transparecias. Hoy, después de muerto, tiene una entrada en la wikipedia por el dudoso mérito de colapsar cuentas de correos moscovitas.

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