miércoles, 17 de noviembre de 2010

La utilización de cámaras ocultas en reportajes periodísticos: Sentencia del Tribunal Supremo de 16 de enero de 2009

La Setencia que quiero comentarles hoy se refiere a un supuesto de grabación con cámaras ocultas, uno de los temas que más interesa a los lectores de este blog.

Doña R. había instalado en su vivienda una clínica naturista que ella misma atendía. Una periodista de Canal Mundo Producciones Audiovisuales pidió cita para un masaje, grabando con cámara oculta cómo se desarrolló la sesión y la conversación mantenida. Posteriormente, esas grabaciones fueron emitidas en un programa de la Televisión Autonómica Valenciana.

Doña R. incoó acciones civiles contra la periodista, Canal Mundo y la Televisión Valenciana, al considerar que tanto las grabaciones con cámara oculta como los comentarios sobre su persona que se realizaron en el transcurso del programa atentaban contra su derecho al honor, a la intimidad y la propia imagen. Las pretensiones de la demandada fueron desestimadas tanto en primera instancia como en apelación.

En concreto, la Audiencia Pronvicial "se sirvió para tomar su decisión de un conjunto de argumentos referidos a la libertad de información, en relación con el periodismo de investigación y la condición neutral del reportaje; al lugar en que la grabación se había realizado disimuladamente; a la autorización dada por la demandante a la reportera para que entrara en el espacio destinado a consulta; y a la circunstancia de haber sido grabada la conversación por una de las personas que intervino en ella, no por un tercero - con invocación de la sentencia del Tribunal Constitucional 114/1.984 -."

La Sentencia del Tribuanl Supremo, sin embargo, da la razón a Doña R. Dos aspectos de la misma me parecen de interés:

El primero es la ponderación que realiza de los derechos en conflicto (la intimidad, por un lado; y el derecho a la información, por otro). Para el alto tribunal, "(...) el método utilizado para consumar la primera fase de la intromisión – la llamada cámara oculta – no era imprescindible para descubrir la verdad de lo que acontecía en la consulta de la actora. Hubiera bastado con que la reportera entrevistara a los clientes de la misma – como se hizo con una- para conocer con total fidelidad lo que supo de propia mano mediante la grabación directa. En tales condiciones el sacrificio del derecho de doña R. no puede ser calificado como legítimo."

En segundo lugar, el Supremo considera que el carácter oculto de la grabación no queda suficientemente argumentado por las demandadas, que indicaban que "de otra manera el grado de espontaneidad del interlocutor pudiere, razonablemente, entenderse mediatizado, con pérdida evidente del valor de la información que se trata de obtener”.

Concluye el Tribunal que no sólo se vulnera el derecho a la intimidad de la demandante, sino también el derecho a la imagen de Doña R:

"Es, por otro lado, evidente que, tanto en el momento de la grabación como en el de la emisión del programa de televisión, la demandante fue privada del derecho a decidir, para consentirla o impedirla, sobre la reproducción de la representación de su aspecto físico determinante de una plena identificación.

Por otro lado, la finalidad del reportaje y de su difusión, verdaderos medios de denuncia referida a la actividad de la demandante como ejemplo de una práctica socialmente reprobada, convirtieron a la misma, plenamente identificada por sus rasgos físicos – incluso durante la emisión, mediante técnicas que atraían hacia ellos la atención del espectador -, en elemento fundamental de la información.

Lo que impide entender que se grabó y publicó una imagen meramente accesoria de la información, a los efectos del aparado segundo, letra c) del artículo 8 de la Ley 1/1980."

En definitiva, la utilización de cámaras ocultas en reportajes periodísticos no está justificada en todo caso, y habrá que valorar numerosos aspectos, no sólo el contenido de la grabación, sino el programa en el que se emite y la presentación de contenidos en el mismo.

No hay comentarios: