martes, 28 de septiembre de 2010

Comentario de la Sentencia 289/2010, de 20 de septiembre, del Juzgado de lo Mercantil nº 7 de Madrid

Por el momento, se trata de una sentencia fundamental en lo que a responsabilidad de prestadores de servicios se refiere, ya que determina perfila dos conceptos fundamentales: el de servicios de intermediación y el de consentimiento efectivo.

Las entidades demandantes son dos sociedades del grupo Telecinco (GESTEVISIÓN TELECINCO y TELECINCO CINEMA). La demandada es Youtube, portal de sobra conocido por todos los internautas, al que se acusa de alojar vídeos de los programas y series de Telecinco protegidos por derechos de propiedad intelectual.

La sentencia analiza, en primer lugar, si se debe aplicar a Youtube el régimen general de responsabilidad establecido en el art. 13 de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información, o el régimen específico de los prestadores de servicios de intermediación. Éstos últimos disfrutan de un régimen suavizado, ya que, según lo dispuesto en los arts. 14 a 17 de la LSSICE, sólo serán considerados responsables de los contenidos que almacenan o trasmiten si conocen de forma efectiva la ilicitud de los mismos.

En el Fundamento Jurídico Segundo de la sentencia, se exponen los servicios que presta Youtube. De forma resumida, el proceso que se sigue es el siguiente:

- El usuario debe estar previamente registrado y tener una cuenta abierta

- Sube el vídeo, le asigna un título y elige las palabras clave (tags) que permitan localizarlo

- Youtube procesa el vídeo y lo almacena en sus servidores de forma automática

- No se ofrece ninguna herramienta a los usuarios que permita descargar los vídeos

En ningún momento, Youtube examina el contenido o realiza tareas “editoriales” (ni siquiera cuando recomienda “vídeos destacados”, ya que esta selección se basa en parámetros como el número de veces que el vídeo ha sido visitado o su popularidad).

Además, Youtube ha habilitado un procedimiento de retirada de contenidos ilícitos que permite que cualquier usuario que entienda un vídeo vulnera sus derechos puede solicitar la retirada del mismo facilitando la URL completa a Youtube, junto con una explicación / justificación.

Por todo ello, el Juez determina que Youtube presta de servicios de intermediación.

Sentado esto, el Fundamento Jurídico Tercero, se ocupa del concepto de “conocimiento efectivo”.

De acuerdo a la sentencia, en el caso de contenidos ilícitos, el conocimiento efectivo implica que un juzgado o tribunal se haya puesto en contacto con el prestador para solicitar la retirada de aquéllos, ya que sólo un órgano judicial puede entrar a valorar la licitud de la información. Youtube no está en ningún caso obligado a realizar "de oficio" tareas de control de contenidos, ni asume ninguna responsabilidad respecto a los videos que sus usuarios puedan subir si nadie los ha denunciado.

Tras argumentar debidamente esto, viene la parte que más me ha sorprendido de la sentencia. Me permito reproducirles textualmente dos párrafos para terminar este comentario. Como verán, el poeta que todos llevamos dentro ha hecho que su Señoría concluya el Fundamento Jurídico Tercero como sigue:

“No desconocemos que existe un ámbito de intersección, plagado de tensión latente, entre los titulares de los derechos de propiedad intelectual y los prestadores de los servicios de intermediación en la red, que alojan contenidos ajenos que, en ocasiones, pueden violentar aquellos derechos. Pero el epicentro de esa tensión no se localiza en las posibles fisuras de la normativa. Porque la ley sólo replica, como un eco lejano, el sonido que se escucha al compás del ritmo de las transformaciones sociales que acontecen en las capas profundas de la estructura económica.

Probablemente hay mucho de retórica, de declamación epopéyica en las reiteradas invocaciones de la demandada a ese principio sacralizado de la libertad de expresión y a la pretendida función que en ese contexto afirma desempeñar. Lo cierto es que, más allá de esa ditirámbica laudatoria, hay una evidencia que no podemos desconocer y que este procedimiento ejemplifica paradigmáticamente y es, precisamente, el valor de la información, que se ha convertido en la mercancía más valiosa de un mundo digitalizado. El reto de los emprendedores en la nueva economía no consiste tanto en proteger los derechos adquiridos como en crear valor en la difusión de esos contenidos porque la marcha de los tiempos evidencia la esterilidad de toda frontera artificial.”


Con estos pensamientos tan profundos, llenos de epopeyas, tensiones latentes y ecos lejanos, les dejo hasta mañana.

No olviden que el 5 de Noviembre, si Dios no lo remedia, celebraremos nuestra Primera Reunión de Amigos de la Lopedé. Los interesados pueden solicitar más información dirigiéndose al buzón de correo
consultasblogtic@gmail.com.

2 comentarios:

David González Calleja dijo...

Buenísima, me encanta la conclusión del señor juez, qué a gusto se habrá quedado. De todas formas, me da la impresión de que es una ironía en respuesta a alguna de las "invocaciones de la demandada".

Ad Edictum dijo...

Estimado Señor González:

Gracias por su comentario. No se crea, no se crea...No tenía pinta de ser un comentario irónico. Creo que este Juez es un romántico y siente realmente lo que escribe.

En cualquier caso, debo indicar que, bromas aparte, comparto el criterio que ha seguido en la resolución de este caso.

Saludos cordiales.