martes, 29 de junio de 2010

Uso sindical del correo electrónico

Ayer, leí una sentencia del Tribunal Supremo que trata sobre uso sindical del correo electrónico corporativo. En este caso, la empresa había solicitado, en cumplimiento de las políticas internas de la Organización, que una persona figurara como responsable del buzón de correo asignado a cada sindicato.

La mayor parte de las secciones sindicales de la compañía aceptaron esta norma, excepto una, que alegó que esta práctica iba en contra de la libertad sindical. Por supuesto, demandó a la empresa.

El sindicato perdió en primera instancia, y en casación, donde el Tribunal Supremo razona acertadamente:

"Pero la circunstancia de que el ejercicio de ese derecho haya pasado -en la era de las tecnologías de la infocomunicación- del tablón de anuncios al tablón virtual de la utilización de las estructuras informáticas y telemáticas de la empresa (en tanto que contenido adicional -que no esencial- del derecho de libertad sindical: citada STC 281/2005, de 7/noviembre, FJ 5), en manera alguna puede comportar que ese derecho on-line pueda actuarse sin cumplir las exigencias razonables que se impongan por la empresa o vengan determinados por su sistema informático (vid. el fundamento jurídico 8 de la sentencia citada), cual puede ser el de identificar una persona responsable de la administración de la cuenta de correo, siempre que tal responsabilidad se halle limitada -como está declarado probado en autos- a la custodia y distribución de los mensajes, sin alcanzar al contenido de aquéllos; el condicionamiento empresarial -nominar un administrador individual de la cuenta de correo- no puede considerarse, bajo ninguna consideración, como obstrucción al derecho de libertad sindical, cuyo ejercicio se facilita con los medios telemáticos de que la empresa dispone, consintiendo -en palabras de la tan referida STC 281/2005- el "ejercicio fluido, eficiente y actualizado de las funciones representativas", sin el "establecimiento de dificultades a su ejercicio más allá de lo razonable".

En resumen: Ser representante sindical no otorga una patente de corso para saltarse las normas de seguridad o las políticas internas de la compañía. Las conductas de este tipo se repiten con frecuencia. En mi último post, les comenté un supuesto sorprendente, el del sindicalista que se que se encuentra un pendrive de otro sindicato, que además contenía información personal de su propietaria, y "lo retiene como prueba". En fin, si quieren leer el texto de Sentencia del Tribunal Supremo de 16 de febrero de 2010, véanlo aquí.

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