miércoles, 9 de septiembre de 2009

Los peligros de la disociación

Ya les cometé el informe de la Agencia en la que se define procedimiento de disociación. Muchos de mis clientes creen, equivocadamente, que para disociar datos basta con suprimir nombre y apellidos. A este respecto, les recomiendo leer el muy ilustrativo post de Enrique Dans sobre las dificultades de la anonimización de datos a medida que crecen las tecnologías aplicadas al tratamiento de la información:

"Para empresas como Google, que almacenan datos indefinidamente tras su “anonimización”, las implicaciones son importantes, porque en realidad almacenan datos que serían perfectamente capaces de conducir a una identificación inequívoca aunque haya transcurrido más tiempo del período inicialmente pactado con sus usuarios. Datos que, pensando en el tipo de información que hoy en día manejamos en la red, abarcan un conjunto de cuestiones tan amplio, que puede llegar a dar vértigo, no necesariamente por lo secreto, sino por lo privado de los mismos: datos que no necesariamente busco ocultar, pero sobre los que sí tengo una determinada
expectativa de privacidad. A medida que compartimos más datos y que éstos quedan registrados en más sitios, la necesidad de ser exquisitos en su protección y custodia crece, y la expectativa de privacidad disminuye, sin que parezca existir ninguna solución sencilla: incrementar los requisitos legales en el almacén de la información conduce a hacerla inservible. ¿Signo de los tiempos? ¿Resignación? ¿Generacional? ¿Metáfora de la aldea pequeña? Sin duda, algo sobre cuyas consecuencias no hemos pensado suficiente aún."

En otro de los blogs que sigo, el de Samuel Parra,
encontré hace unos días una entrada dedicada a la dificultar de preservar la intimidad de las personas mencionadas en los artículos periodísticos, que generalmente aparecen referenciadas por sus iniciales, pero sobre las cuales se nos transmiten muchísimos detallles que puede llevar a su identificación por medios más o menos sencillos. Léanlo aquí, merece la pena.

Buenas noches.

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