jueves, 11 de junio de 2009

El caso del Monstruo de un Solo Ojo

Hace unas semanas, asistí a las Jornadas del Colegio de Abogados de Madrid sobre Propiedad Intelectual e Industrial y Comercio Electrónico.

Aunque muy breves, me sirvieron para actualizar conocimientos, ordenar ideas y conocer otros puntos de vista. Buena parte del contenido (el correspondiente a conflictos de nombres de dominios y marcas y comercio electrónico) se basan en el manual del que es autor el director del curso, Pablo GARCÍA MEXIA, Derecho Europeo de Internet.

En fin, en la primera clase, dedicada a Propiedad Intelectual, a cargo del Profesor Fernando BONDÍA ROMÁN, uno de los alumnos planteó un interesante debate sobre el encaje de las licencias Creative Commons en la normativa española. Se comentaron dos sentencias en las que se desestima la demanda presentada por la SGAE reclamando el pago de una cantidad correspondiente a los derechos de propiedad intelectual por realización de actos de comunicación pública de obras musicales incluidas en su repertorio, al conseguir probar los locales demandados consiguieron probar que la música ofrecida a sus clientes estaba licenciada bajo Creative Commons.

Uno de estos locales tiene por nombre "El Monstruo de un Solo Ojo" (les confieso que la mayor parte de los asistentes soltamos una risita cuando lo oímos, como si estuvieramos en COU). La sentencia resulta muy interesante y la pueden consultar on-line aquí.

Les destaco los siguientes párrafos:

"Pues bien, en el supuesto de litis, la demandada arguye, en defensa de su tesis de reproducir en su local tan sólo música no sujeta al pago de canon, el recurso para ello a una doble vía: 1) la utilización de obras musicales realizadas por compositores e intérpretes no profesionales y que no son objeto de distribución por las empresas discográficas sino que son grabadas por los propios autores en un soporte conocido como "maqueta", del que sacan copias que ceden luego gratuitamente a los titulares de locales públicos, destinados a bares de copas o disco-pubs, a los que autorizan su difusión; y 2) el empleo de música libre e independiente (copyleft), colgada en la red, a través de su descarga de internet.

En ambas situaciones, late la voluntad del autor de la obra musical de darla a conocer al público de forma libre y gratuita.

Y es que, recientemente, y propiciado por los avances tecnológicos, está alcanzando auge un movimiento denominado "música libre", muy relacionado con la expansión de internet, ámbito en el que los propios creadores de piezas musicales, sin intermediación de la industria discográfica, pueden poner a disposición de los usuarios de internet, copias digitales de sus obras con amparo en licencias conocidas como "creative commons", que consisten en diversas clases de autorizaciones que da el titular de su obra para un uso más o menos libre y gratuito de la misma. Pudiendo las mencionadas licencias "creative commons" incluir la claúsula "copyleft", en cuya virtud el titular permite la transformación o modificación de su obra, obligando al responsable de la obra modificada a poner la misma a disposición del público con las mismas condiciones, esto es, permitiendo el libre acceso y su transformación.

Tal novedosa circunstancia ha venido a deparar el surgimiento de una corriente jurisprudencial que entiende posible la desvirtuación de aquella inicial presunción (antaño de muy difícil logro), mediante la acreditación por el demandado de disponer de capacidad personal y técnica para acceder a dicho tipo de música libre e independiente, de contar con medios personales y materiales para utilizarla y reproducirla en su establecimiento, así como de probar que efectivamente así lo viene realizando; de forma que, al destruirse así la presunción, pasa a recaer sobre la parte actora la carga de demostrar que las obras musicales reproducidas en el local de la demandada, en todo o en parte, se corresponden con las pertenecientes a su repertorio.

Así las cosas, en el caso objeto de enjuiciamiento, la demandada ha conseguido probar que la amenización de su establecimiento se realiza a través de la reproducción de música libre e independiente, a medio de la documental aportada consistente en una relación de grupos musicales no profesionales y de títulos de maquetas de los mismos ajenos al ámbito de las obras protegidas que conforman el repertorio gestionado por la SGAE, con sus correspondientes CD,s -y que son utilizados en el local- y en un listado de webs desde donde se puede descargar música copyleft, lo que se completa con los testimonios de tres testigos-clientes habituales del establecimiento, dos de ellos músicos compositores de temas incluidos en los títulos de las maquetas interpretados por los grupos musicales del listado a que anteriormente se ha hecho mención, en el sentido de tratarse el establecimiento de la demandada de un local caracterizado por emitir música libre e independiente, en ningún caso comercial.

Frente a ello, la actora no ha logrado acreditar que la utilización en el local de obras musicales, aparte de la procedente de autores de música libre, se extienda también a otros autores de música comercial, cuya gestión de derechos de propiedad intelectual le hubiere sido encomendada, dada la escasa fiabilidad que ofrecen los testimonios prestados por la encargada de zona de la SGAE y el detective privado contratado por dicha entidad para informar acerca de las características del establecimiento y de su música, por las mismas razones apuntadas en la resolución apelada y a las que cabe remitirnos en aras de evitar repeticiones innecesarias, siendo de interés el resaltar las significativas manifestaciones del testigo detective, quién, pese a presentarse como una persona aficionada a la música e indicar ser también titular de un pub, reconoce no haber podido identificar la música que sonaba en el local de la demandada, al cual le resulta difícil de encuadrar por ser poco conocida la música objeto de reproducción en el mismo."

En la última clase del curso, Jorge VILLARINO MARZO nos entregó una selección de sentencias relativas a nombres de domio y propiedad industrial, pero esas se las comentaré otro día.

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