martes, 26 de mayo de 2009

Más sobre la aplicación de la LOPD a los tratamientos no automatizados

Preparando una Jornada sobre LOPD en Administraciones Públicas me he encontrado esta explicación de Manuel FERNÁNDEZ SALMERÓN sobre la aplicación de la LOPD a los tratamientos manuales, tema que tanto les interesa a mis adorados lectores. Dice así FERNÁNDEZ SALMERÓN en las páginas 166 y 167 de su muy completo manual:

“Así, el considerando 27º de la DPD establece que “las carpetas (léase “expedientes”) y conjuntos de carpetas, así como sus portadas, que no estén estructuradas conforme a criterios específicos no están comprendidas en ningún caso en el ámbito de aplicación de la presente Directiva”. Llevadas al máximo, las consecuencias de este planteamiento normativo no son desdeñables. Si los conjuntos de datos en los que se plasma de ordinario la actividad administrativa -los expedientes, según refiere el propio artículo 37 LRJPC-, no se encuentran comprendidos en la disciplina de la protección de datos personales, existe una absoluta independencia entre ambos fenómenos y su conexión o sometimiento recíproco resultará meramente accidental.

Pero la realidad es que, de conformidad con la vigente LOPDP, suscitas notables dudas el hecho de que los expedientes administrativos deban considerarse en todo caso excluidos del régimen jurídico establecido por esta norma y, más en particular, por la normativa española. En efecto, al margen de otros argumentos que desarrollaremos seguidamente, debe tenerse en cuenta que durante la vigencia de la LORTAD –que, como es sabido, se aplicaba exclusivamente, según disponía su artículo 2.1, a los datos personales incorporados en ficheros automatizados, regencia ésta que ha sido radical y sintomáticamente modificada por el mismo artículo de la LOPDP- y a la vista de la exclusión que la DPD había llevado a cabo en relación con los expedientes o carpetas no estructuradas, ciertos autores concluyeron que, en cambio y en una interpretación a contrario, se encontraban sometidos a la LORTAD los expedientes o carpetas no estructurados pero sí informatizados.

Esta interpretación, que consideramos coherente con la LORTAD, no parece tener, sin embargo, mucho sentido en la actualidad de conformidad con el ámbito aplicativo definido en el art. 2.1 LOPDP que, acogiendo parcialmente los extremos de la DPD, parece no obstante haber ampliado sus instrumentos o garantías (operación perfectamente lícita, según entendemos, como lo demuestra la realidad de otros ordenamientos como el italiano) a cualquier utilización de los datos personales, sea cual sea el soporte en el que consten, su grado de organización o la naturaleza de las operaciones a que se sometan. Además, debe advertirse que no cualquier carpeta o expediente se encuentra fuera de la definición de fichero (…), de tal modo que entran dentro del ámbito aplicativo de la DPD los expedientes que facilitan el acceso a los datos personales (por ejemplo, porque se identifiquen mediante datos nominativos), lo que resulta relativamente ordinario en la actividad administrativa.”

(FERNANDEZ SALMERÓN, Manuel: Protección de los datos personales en las Administraciones Públicas. Thomson Civitas y APDCM. Madrid, 2003).

Está tan bien explicado que poco se puede añadir. Eso sí, es anterior a la Sentencia del Supremo sobre los libros Bautismales que cambia esta interpretación….

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