jueves, 25 de diciembre de 2008

Esperando al Fantasma de las Navidades Futuras

Aquí me tienen, esperando al Fantasma de las Navidades Futuras. Mientras llega, les comentaré un artículo que he leído hace poco en la Revista de la OMPI.

"Negros, creadores, engaños", de la Profesora Jane C. GINSBURG, apunta breves notas sobre el nombre de autor como marca comercial, partiendo del clásico enfrentamiento entre MAQUET y Alejandro DUMAS. ¿Se han parado a pensar en los beneficios que puede tener publicar bajo un nombre? La reputación, el reconocimiento, .... A pesar de que se demostró que MAQUET escribió como negro parte de algunas obras de DUMAS, cuando empezó a publicar por su cuenta tuvo escaso éxito.

Este artículo me plantea la duda de si existe un estatuto jurídico del negro literario (ghostwriter, como lo llaman los ingleses, tan políticamente correctos). Regular jurídicamente esta profesión o actividad resultaría un tanto difícil, ya que de lo que se trata es de pactar una renuncia a la autoría de una obra que, además, como norma general, debe permanecer en secreto.

Si se fijan, Internet ofrece nuevas posibilidades para esta vieja tradición -¿Creen que todos los famosos escriben los blogs en los que aparece su foto?- y también mejora las perspectivas de organización y venta de servicios. Por ejemplo, visiten esta web de negros literarios, que garantiza discreción para sus clientes y trato cordial para sus escritores en plantilla.

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