miércoles, 3 de septiembre de 2008

¿Qué se entiende por actividades personales o domésticas?

Hoy les comentaré una sentencia de la Audiencia Nacional en la que se estima el recurso contencioso-administrativo presentado por unos militares que habían sido sancionados por la Agencia. Esto significa que se anula la resolución recurrida y la multa impuesta, sentando un criterio interpretativo diferente.
Lo que me interesa de ella es el análisis que realiza de uno de los supuestos de exclusión de la LOPD. Como Ustedes saben, la LOPD en su artículo 2.2 excluye de su ámbito de aplicación tres categorías de ficheros. Según indica el citado precepto:
"2.2. El régimen de protección de los datos de carácter personal que se establece en la presente Ley Orgánica no será de aplicación:
a) A los ficheros mantenidos por personas físicas en el ejercicio de actividades exclusivamente personales o domésticas.
b) A los ficheros sometidos a la normativa sobre protección de materias clasificadas.
c) A los ficheros establecidos para la investigación del terrorismo y de formas graves de delincuencia organizada. No obstante, en estos supuestos el responsable del fichero comunicará previamente la existencia del mismo, sus características generales y su finalidad a la Agencia Española de Protección de Datos."

La sentencia analiza el primer tipo de ficheros, los destinados a usos personales o domésticos, concepto del que hasta ahora no disponíamos de un análisis exhaustivo.
Pero además, como interés adicional, el supuesto de hecho que origina la denuncia resulta bastante común en la vida diaria: Se trata de la organización de una reunión para celebrar las bodas de plata de una promoción por parte de un comité de antiguos alumnos, en este caso, de la Academia Militar de Zaragoza. El comité utilizó para enviar las invitaciones datos obtenidos sin el consentimiento de sus titulares. Las direcciones actuales de los antiguos alumnos provenían de agendas personales, esto es, se obtuvieron preguntando a otros alumnos por sus compañeros más cercanos.
Para la Audiencia Nacional, estamos ante un caso de uso de datos para finalidades personales o domésticas, que por tanto, queda fuera del ámbito de aplicación de la LOPD.
Veamos el razonamiento de la Sentencia de 15 de junio de 2006 de la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional:
"Qué ha de entenderse por “personal” o “doméstico” no resulta tarea fácil.
En algunos casos porque lo personal y lo profesional aparece entremezclado. En este sentido el adverbio “exclusivamente” utilizado en el art. 2.2.a) apunta a que los ficheros mixtos, en los que se comparten datos personales y profesionales, quedarían incluidos en el ámbito de aplicación de la ley al no tener como finalidad exclusiva el uso personal.
Tampoco hay que entender que el tratamiento se desarrolla en un ámbito exclusivamente personal cuando es realizado por un único individuo. Por ejercicio de una actividad personal no debe entenderse ejercicio de una actividad individual. No deja de ser personal aquella actividad de tratamiento de datos que aún siendo desarrollada por varias personas físicas su finalidad no trasciende de su esfera más íntima o familiar, como la elaboración de un fichero por varios miembros de una familia a los efectos de poder cursar invitaciones de boda. Y un tratamiento de datos personales realizado por un solo individuo con finalidad profesional, mercantil o industrial estará claramente incluido en el ámbito de aplicación de la ley 15/1 999.
Será personal cuando los datos tratados afecten a la esfera más íntima de la persona, a sus relaciones familiares y de amistad y que la finalidad del tratamiento no sea otra que surtir efectos en esos ámbitos.
En un caso como el enjuiciado —elaboración de un fichero para celebrar las bodas de plata de una promoción de la Academia General Militar- la finalidad del tratamiento no excede del ámbito que acabamos de expresar pues tiene por objeto mantener los lazos de amistad y compañerismo creados durante el período formativo mediante la celebración de un acto puntual de confraternización de todos los miembros de una determinada promoción con ocasión del veinticinco aniversario de su jura de bandera. -
No se pretende pues una finalidad profesional, aunque todos los partícipes de la celebración pertenezcan a una misma corporación profesional como es la militar.
Por otra parte, este tipo de celebraciones son habituales en numerosos ámbitos de la vida —aniversarios de bodas, de estudios universitarios, de oposiciones, etc... - y aunque participen en ellos colectivos numerosos de personas no exceden de su ámbito más íntimo y privado. En todas ellas es preciso un mínimo de organización que necesariamente ha de conllevar un “tratamiento de datos”, en el amplio concepto que la ley contempla. Ello no significa sin embargo que haya de sujetarse al régimen de protección de la ley al no exceder, como hemos visto, de esa esfera personal o doméstica de la que habla la ley, quedando por tanto excluidos de su ámbito de aplicación.
La propia Directiva 9546/CE, de la que es desarrollo la ley 15/1999, establece en su considerando 12 que la aplicación de los principios de la protección de datos debe excluirse cuando el tratamiento de datos efectuado por una persona física lo haya sido en el ejercicio de actividades exclusivamente personales o domésticas, poniendo de ejemplo la correspondencia o la llevanza de un repertorio de direcciones.
La pretensión de que tales actividades, en cuanto al tratamiento de datos, debieran quedar sujetas a los principios de protección contemplados en la ley 15/1999, con fundamento en una concepción maximalista del principio del consentimiento, como parece expresar la Agencia de Protección de Datos, conllevaría una desnaturalización de las relaciones sociales, sometiéndolas a unos rigores formales en cuanto al manejo de datos personales totalmente ajenos al sentir social y en modo alguno exigidas por el derecho fundamental a la autodeterminación informativa, derecho que no es absoluto y que debe ser interpretado en cuanto a sus manifestaciones y exigencias partiendo de su contraposición con otros derechos y valores constitucionales, como el libre desarrollo de la personalidad, y de la realidad social a la que está dirigido.
De las razones expuestas se deduce en definitiva que no hay una conducta antijurídica de la que pueda hacerse derivar una responsabilidad para los integrantes de la “Comisión para la bodas de plata de la XXXV promoción de la Academia General Militar de Zaragoza”, razón por la que la resolución impugnada debe ser anulada en los términos interesados por los demandantes, con estimación de su recurso."

1 comentario:

Luis Cisneros dijo...

Muy buen post, completo y sencillo.

Te veo en la próxima forbescena